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El Prado y Casa África entrenan en Lagos a periodistas culturales africanos

Hace 1 hora

Casa África y el Museo del Prado estrenaron en Lagos una formación para 36 periodistas culturales nigerianos, en un movimiento que apunta a reforzar el periodismo cultural africano en la era digital. La apuesta llega cuando museos y medios compiten por atención, relato y legitimidad.

Casa África y el Museo del Prado han dado un paso inusual pero revelador: llevar su experiencia institucional hasta Lagos para formar a 36 periodistas nigerianos especializados en artes y cultura. La iniciativa, realizada los días 10 y 11 de junio en el Museo Yemisi Shyllon, no solo marca la primera colaboración de este tipo entre ambas entidades, sino que también confirma que la batalla por la cultura ya no se libra únicamente en las salas de exposición, sino en el terreno de las narrativas que circulan en internet y moldean la opinión pública.

El taller, titulado “Nuevas narrativas y comunicación singular en el periodismo cultural”, fue organizado junto con la Embajada de España en Nigeria y funcionó como un laboratorio de ideas sobre cómo contar mejor la cultura en un ecosistema dominado por la velocidad, los algoritmos y el consumo fragmentado de información. Según informó Casa África, la discusión giró en torno a una idea central: los museos y las instituciones culturales dejaron de ser simples depósitos de obras o guardianes del patrimonio y deben asumir un papel más activo como productores de sentido. En ese marco, el director de Comunicación del Prado, Carlos Chaguaceda, planteó que el prestigio de una colección ya no basta por sí solo para conectar con el público y que hace falta construir relatos capaces de generar identificación y cercanía emocional.

Ese enfoque no es menor, especialmente en África, donde el periodismo cultural suele operar con menos recursos, más precariedad y menor visibilidad internacional que sus pares en Europa o Estados Unidos. La formación en Lagos pone sobre la mesa una discusión de fondo: quién cuenta la cultura, desde dónde la cuenta y para quién la cuenta. En un continente con una producción artística vibrante y en expansión, el desafío no es solo registrar exposiciones, conciertos o festivales, sino traducir esas expresiones a claves narrativas que dialoguen con temas como identidad, memoria, migración y transformación social. En otras palabras, el periodismo cultural ya no puede limitarse a reseñar eventos; debe interpretar contextos, disputar significados y ampliar audiencias.

El Prado, por su parte, llega a esta conversación como un ejemplo de institución que ha sabido combinar presencia física y estrategia digital. Con 3,5 millones de visitantes al año, según sus datos de 2025, y más de cinco millones de seguidores en redes sociales, el museo madrileño ha entendido que la cultura también se mide por su capacidad de circular fuera de sus muros. Pero el valor de este taller no está solo en exportar un modelo, sino en abrir una conversación más amplia sobre cómo África narra su propio patrimonio y cómo los medios pueden dejar de mirar la cultura como un apartado secundario. En tiempos de saturación informativa, formar periodistas capaces de construir relatos sólidos puede ser tan importante como conservar una obra de arte: sin relato, incluso el patrimonio más valioso corre el riesgo de volverse invisible.

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