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China da un giro inédito: subsidiará hipotecas para frenar la crisis inmobiliaria

Hace 1 hora

China activó por primera vez subsidios directos a intereses hipotecarios mientras su banco central bajó tasas para sostener la economía. El giro busca contener la crisis inmobiliaria y reanimar un consumo que sigue débil.

China dio un paso inédito para intentar frenar el deterioro de su economía: por primera vez, las autoridades centrales subsidiarán intereses hipotecarios de manera directa para compradores de vivienda, al tiempo que el Banco Popular de China redujo una tasa clave de financiamiento a bancos y amplió líneas de crédito para sectores considerados estratégicos. La señal es clara: Pekín está apelando a una combinación de alivio financiero y estímulo selectivo ante una crisis inmobiliaria que no termina de estabilizarse.

Según informó infobae con base en un despacho de EFE, el paquete anunciado por el banco central incluye una reducción de 0,25 puntos en la tasa de los préstamos complementarios con garantía a un año, que pasa del 1,75 % al 1,5 %. Esa herramienta se usa para canalizar recursos hacia actividades prioritarias. Pero la medida que más llama la atención es la decisión, coordinada con el Ministerio de Finanzas y el regulador financiero NFRA, de otorgar un subsidio temporal a los intereses de hipotecas comerciales para ciertos compradores de primera vivienda durante un año, desde mañana. El beneficio aplica solo para inmuebles de menos de 120 metros cuadrados y transacciones por debajo de 1,5 millones de yuanes, unos 224.000 dólares. Además, las hipotecas de menos de un millón de yuanes podrían recibir un alivio equivalente a un punto porcentual anual durante hasta cinco años.

El anuncio no es menor: representa la primera vez que las autoridades fiscales centrales chinas intervienen con subvenciones directas sobre intereses hipotecarios individuales. Expertos citados por el South China Morning Post estiman que un comprador con un préstamo de ese tamaño podría ahorrar hasta 50.000 yuanes, alrededor de 7.500 dólares. A eso se suma la ampliación de las cuotas de représtamo para innovación tecnológica y agricultura, con 30.000 millones de dólares adicionales para el primer sector y 75.000 millones para el segundo, además de la expansión del alcance de los créditos vinculados a las llamadas “seis redes”, que incluyen infraestructura hídrica, eléctrica, de computación, comunicaciones, redes subterráneas y logística.

La lectura política y económica es evidente: Pekín ya no confía solo en ajustes marginales para reactivar la demanda interna. La vivienda sigue siendo un punto vulnerable porque arrastra a constructoras, gobiernos locales, bancos y consumo de los hogares. Si las familias sienten que comprar una casa vuelve a ser un poco más viable, el gobierno espera contener la caída del mercado y enviar un mensaje de confianza. Pero el problema de fondo sigue ahí: la economía china enfrenta menor dinamismo, un sector inmobiliario golpeado y una población más cauta a la hora de endeudarse. En otras palabras, el subsidio puede aliviar, pero no resuelve por sí solo una crisis que lleva años erosionando la base del crecimiento chino.

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