Tejedoras de Barranquilla llevan a Colombiamoda una apuesta de moda sostenible
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Los Clubes de Tejedoras de Barranquilla llegaron a Colombiamoda 2026 con una colección de accesorios en crochet hechos con materiales reutilizados y sostenibles. La apuesta pone en vitrina el trabajo artesanal femenino del Caribe y el valor económico de la moda circular.
Barranquilla llegó a Colombiamoda 2026 con una propuesta que habla de oficio, sostenibilidad y economía popular: los Clubes de Tejedoras presentan en Medellín una colección de accesorios elaborados en crochet con materiales reutilizados. Más que una vitrina de moda, la presencia de estas mujeres convierte el evento en una plataforma para mostrar que la artesanía también puede competir en un mercado que cada vez exige productos con historia, identidad y menor impacto ambiental.
De acuerdo con El Tiempo (Colombia), la colección está compuesta por accesorios creados a partir de insumos reutilizados y sostenibles, una apuesta que mezcla técnica manual, creatividad y una lectura pragmática del consumo actual. En un escenario como Colombiamoda, donde tradicionalmente predominan las tendencias industriales y las marcas con gran músculo comercial, la participación de estas tejedoras introduce una narrativa distinta: piezas hechas a mano, con valor agregado social y con una lógica de aprovechamiento que responde tanto a la escasez como a la demanda de productos responsables.
La relevancia de esta aparición va más allá del escaparate. Los clubes de tejedoras representan una forma de organización comunitaria que, en ciudades como Barranquilla, ha servido para abrir oportunidades de ingreso a mujeres que encuentran en el tejido una herramienta de autonomía económica. Llevar esa experiencia a Medellín significa entrar en una conversación nacional sobre moda sostenible, pero también sobre inclusión productiva: quién produce, con qué recursos y bajo qué condiciones. En un país donde el trabajo informal sigue pesando sobre miles de hogares, proyectos como este demuestran que la creatividad puede convertirse en una ruta real de sustento si encuentra mercados dispuestos a valorarla.
Lo que está en juego, en últimas, no es solo la visibilidad de una colección. Si la industria toma en serio este tipo de iniciativas, puede empezar a mirar a las tejedoras no como una pieza decorativa del sector, sino como actoras económicas con capacidad de innovar desde los territorios. Ese es el punto de fondo de su paso por Colombiamoda 2026: poner en el centro una moda que no solo se usa, sino que también reparte oportunidades.




