Colombia

Colombia desperdicia 9,76 millones de toneladas de alimentos al año

Hace 3 horas

Colombia desperdicia cada hora más de 1.100 toneladas de alimentos, una pérdida que ya alcanza 9,76 millones de toneladas al año. El impacto no solo golpea el bolsillo de productores y consumidores: El Niño amenaza con empeorar la oferta agrícola y encarecer la comida.

Colombia está perdiendo alimentos a una velocidad difícil de ignorar: cada hora se desperdician más de 1.100 toneladas, según un estudio que calcula en 9,76 millones de toneladas la pérdida anual, equivalente al 34 % de la oferta disponible. La cifra no solo expone un problema logístico y de consumo, sino también una falla estructural en una cadena agroalimentaria que no logra convertir su producción en comida aprovechable para la población.

De acuerdo con la información divulgada por infobae colombia, el diagnóstico ubica el desperdicio en un nivel alarmante para un país donde persisten brechas de acceso a la alimentación y donde buena parte de la producción depende de condiciones climáticas cada vez más inestables. A ese panorama se suma la advertencia de la FAO, que ha señalado que el fenómeno de El Niño puede alterar los calendarios de cultivo, modificar los ciclos de siembra y cosecha y poner presión adicional sobre la oferta de alimentos en distintas regiones.

El problema va más allá de la pérdida física de productos. Cuando un tercio de la oferta termina en la basura o se queda en etapas intermedias de la cadena, el resultado es una combinación de desperdicio económico, presión sobre los precios y mayor vulnerabilidad para pequeños productores y hogares de bajos ingresos. En un país donde el costo de la canasta básica ya pesa sobre millones de familias, cualquier choque climático puede traducirse en menos disponibilidad, más volatilidad y mayores dificultades para sostener una alimentación estable. La advertencia de la FAO, en ese contexto, es clara: si el clima cambia los tiempos del campo, también cambia el acceso de la gente a lo que come.

La discusión, entonces, no debería limitarse a contar cuántas toneladas se pierden, sino a preguntarse por qué un país con vocación agrícola sigue desperdiciando tanto y qué tan preparado está para enfrentar una temporada de estrés climático. Mejorar infraestructura, transporte, almacenamiento y coordinación entre productores, comercializadores y consumidores será decisivo si Colombia quiere reducir esa fuga masiva de alimentos y proteger su seguridad alimentaria en medio de un clima cada vez más impredecible.

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