Comisión Primera aprueba proyecto para ampliar escolaridad obligatoria en Colombia
Imagen: El Tiempo - Política
La Comisión Primera de la Cámara dio un primer paso para ampliar la escolaridad obligatoria en Colombia desde los 3 hasta los 17 años. La iniciativa, si avanza, implicaría un cambio de fondo en el acceso y la permanencia de niños y adolescentes en el sistema educativo.
La Comisión Primera de la Cámara de Representantes aprobó en primer debate un proyecto que busca extender la educación obligatoria en Colombia desde los 3 hasta los 17 años, una modificación que, de avanzar en el Congreso, ampliaría de manera sustancial el alcance del Estado sobre la formación de niños, niñas y adolescentes. La decisión abre la puerta a un debate de fondo sobre cobertura, financiación y capacidad real del sistema para responder a una obligación más amplia.
Según informó El Tiempo - Política, la propuesta apunta a que la escolaridad deje de concentrarse solo en los años tradicionales de primaria y secundaria, para incorporar desde la primera infancia hasta el final de la adolescencia. En términos prácticos, eso significa que el país tendría que asumir como deber legal el acceso y la permanencia de los menores en la educación durante una franja mucho más extensa de su desarrollo, con lo que la discusión ya no sería únicamente pedagógica, sino también presupuestal, territorial y social.
El cambio no es menor. Colombia arrastra brechas profundas entre zonas urbanas y rurales, entre instituciones públicas y privadas, y entre familias que pueden sostener trayectorias educativas continuas y otras que quedan expuestas a la deserción temprana por pobreza, trabajo infantil, violencia o falta de oferta cercana. Por eso, aunque la aprobación en primer debate representa un avance político, el verdadero reto estará en convertir esa aspiración en una política viable: más cupos, más maestros, infraestructura adecuada y servicios complementarios que permitan que la ampliación no se quede en el papel. En una sociedad donde miles de niños ingresan tarde al sistema o lo abandonan antes de terminarlo, la discusión toca una fibra sensible: la desigualdad empieza muchas veces antes de que empiece la escuela.
Ahora el proyecto deberá superar nuevas etapas legislativas en un Congreso donde las iniciativas sociales suelen enfrentar el obstáculo de la realidad fiscal. Si logra avanzar, el país daría un giro importante en la manera de entender la educación obligatoria: no como un tramo limitado de formación, sino como una política de protección y garantía de derechos desde los primeros años de vida hasta casi la mayoría de edad.




