Escrutinio al 99.04%: la pelea entre De la Espriella y Cepeda entra en su tramo decisivo
Imagen: El Tiempo - Política
El escrutinio municipal ya cubre el 99.04% de las mesas, pero el resultado entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda todavía no está cerrado. La definición pasa ahora por las siguientes etapas legales y por posibles reclamaciones que pueden mover cifras en una contienda apretada.
La Registraduría reporta que el escrutinio municipal, la primera fase formal de revisión de los votos, ya alcanzó el 99.04% de las mesas. Traducido a lenguaje político: la contienda entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda está muy cerca de tener un resultado consolidado, pero aún no puede darse por cerrado. En una elección ajustada, ese último tramo importa más de lo que parece, porque es allí donde se revisan actas, se corrigen inconsistencias y se resuelven reclamos que pueden alterar el balance final.
El escrutinio no es un simple conteo repetido. Primero se hace en el nivel municipal, donde los jueces electorales consolidan los resultados de cada mesa y comparan las actas con los datos reportados por los jurados. Después viene la revisión en instancias superiores, donde se atienden reclamaciones y se examinan posibles errores de transcripción, inconsistencias numéricas o casos en los que una mesa pudo haber quedado mal registrada. Ese recorrido explica por qué, aunque el avance sea casi total, todavía no hay una cifra definitiva e inmodificable. En elecciones cerradas, unas cuantas mesas o la corrección de actas pueden ser suficientes para mantener, estrechar o incluso voltear una diferencia.
Esto importa porque en Colombia la legitimidad del resultado no se agota con el preconteo ni con la noche electoral. El cierre real llega cuando la autoridad electoral termina de depurar la información y deja en firme la votación. En un país donde las suspicacias sobre el conteo suelen crecer al ritmo de la polarización, cada porcentaje pendiente alimenta la expectativa de las campañas y la vigilancia de los partidos. Para los seguidores de De la Espriella y Cepeda, el dato clave no es solo que el proceso va avanzando, sino que todavía existe una ventana para revisar lo que quedó en disputa. Y esa ventana, aunque pequeña, puede ser políticamente enorme.
La consecuencia práctica es sencilla: habrá que esperar el cierre completo de esta primera etapa y la entrada a las siguientes instancias del escrutinio para conocer si las tendencias se sostienen o si aparecen ajustes. Para la ciudadanía, el mensaje es que el resultado oficial no depende únicamente de quién celebró primero, sino de cómo termina de revisarse cada voto, acta por acta. En un escenario de alta tensión política, la cuenta final no se define por velocidad, sino por el peso de la verificación institucional.



