Colombia vota con la seguridad en crisis y los grupos armados en expansión

Imagen: BBC Mundo
La violencia armada volvió a marcar la agenda electoral en Colombia: en cinco años, los grupos ilegales casi duplicaron su capacidad de reclutamiento, según informó BBC Mundo. En medio de esa expansión, la seguridad se convirtió en la gran urgencia de las presidenciales de este domingo.
Colombia llega a las elecciones presidenciales de este domingo con una señal de alarma imposible de ignorar: los grupos armados ilegales han casi duplicado su número de miembros en los últimos cinco años, de acuerdo con el reportaje de BBC Mundo. Esa expansión no solo refleja la persistencia del conflicto interno, sino que también explica por qué la seguridad se convirtió en el tema que más pesa sobre el voto. En un país donde la violencia nunca terminó de irse del todo, la campaña quedó atravesada por una pregunta elemental: quién puede frenar el deterioro territorial, proteger a las comunidades y recuperar la autoridad del Estado.
El problema no es únicamente la cantidad de combatientes o integrantes vinculados a estas estructuras, sino lo que esa expansión significa en la vida diaria. Allí donde los grupos ilegales crecen, crecen también las extorsiones, los desplazamientos, el control sobre economías locales y el miedo de quienes viven entre rutas del narcotráfico, minería ilegal o corredores estratégicos. BBC Mundo advierte que este rebrote armado ha vuelto a instalar la seguridad como prioridad nacional, desplazando otras discusiones de campaña, incluso en un país que arrastra crisis sociales, económicas e institucionales. En términos políticos, eso tiene un efecto claro: obliga a los candidatos a hablar no solo de justicia o paz, sino de capacidad real del Estado para ejercer control en vastas zonas del territorio.
Ese es el trasfondo que vuelve tan decisiva esta elección. Colombia ha convivido durante décadas con distintas fases del conflicto interno, pero el mapa de hoy es más fragmentado y, en muchos casos, más difícil de contener. La desmovilización de las FARC no resolvió por sí sola el problema; en varios territorios aparecieron nuevas disputas por las rentas ilegales y por el reemplazo de actores armados. Por eso, más que una discusión abstracta sobre orden público, la campaña se juega en preguntas concretas: cómo proteger a las regiones periféricas, cómo evitar que el vacío estatal siga siendo ocupado por grupos ilegales y cómo recuperar la confianza ciudadana en que votar sí puede cambiar algo. El resultado no solo definirá un gobierno, sino también la estrategia que Colombia adoptará para enfrentar un conflicto que, lejos de cerrarse, vuelve a expandirse ante los ojos de todo el país.


