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Nevadas en la cordillera: cómo cambia manejar en la montaña y por qué el invierno exige más cuidado

Hace 1 hora
Nevadas en la cordillera: cómo cambia manejar en la montaña y por qué el invierno exige más cuidado

Imagen: infobae

Las nevadas en la cordillera argentina obligan a extremar cuidados al volante en plena temporada de vacaciones de invierno. Con hielo, nieve y rutas resbaladizas, la prevención deja de ser un consejo y pasa a ser la diferencia entre viajar y quedar varado.

Las intensas nevadas que cubren distintos tramos de la cordillera argentina ya están redefiniendo la movilidad en plena temporada de vacaciones de invierno. Con temperaturas más bajas, calzadas resbaladizas y menor visibilidad, conducir en zonas de montaña exige mucho más que experiencia: requiere previsión, técnica y, sobre todo, una lectura realista del estado de la ruta antes de salir a manejar.

Según informó infobae, las condiciones invernales en la región ponen en primer plano un escenario que cada año se repite, pero que nunca conviene subestimar. El hielo y la nieve complican tanto a quienes viajan por turismo como a los habitantes de zonas cordilleranas que dependen del auto para trabajar, abastecerse o trasladarse. En ese contexto, manejar con prudencia no es una recomendación decorativa: implica revisar el vehículo, llevar equipamiento adecuado y adaptar la conducción a una superficie donde el frenado y la maniobra responden de manera muy distinta a la de una ruta seca.

El problema de fondo es que muchas de las maniobras habituales al volante se vuelven contraproducentes en la montaña. Acelerar de golpe, frenar bruscamente o girar con violencia aumenta el riesgo de derrape, especialmente en pendientes y curvas cerradas. Por eso, la clave está en una conducción suave, con distancia suficiente respecto del vehículo de adelante, velocidad moderada y una atención permanente al clima y al estado del camino. En rutas cordilleranas, además, no alcanza con mirar el pronóstico: hay que seguir los reportes oficiales de tránsito, porque una nevada puede cambiar la circulación en cuestión de minutos. Y para las familias que salen de vacaciones, eso puede significar desde una demora hasta quedar atrapadas sin necesidad en un tramo complicado.

Más allá del caso puntual de la temporada invernal, el episodio vuelve a poner sobre la mesa una discusión más amplia sobre seguridad vial en la Argentina: las rutas no perdonan improvisaciones cuando el clima se vuelve extremo. En zonas de montaña, la responsabilidad del conductor se multiplica porque el margen de error se achica. Viajar con cadenas, neumáticos en buen estado, combustible suficiente y elementos de emergencia deja de ser un exceso y se convierte en una medida básica de autoprotección. En otras palabras, el invierno no solo embellece la cordillera; también prueba la preparación de quienes la transitan.

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