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El Mundial de 64 equipos: más partidos, más negocio y un torneo completamente distinto

Hace 2 horas

El debate sobre ampliar el Mundial a 64 selecciones vuelve a encenderse con una propuesta que cambiaría por completo la estructura del torneo. El formato de 16 grupos de cuatro equipos llevaría el calendario a 124 partidos y alteraría tanto la competencia como el negocio del fútbol global.

La idea de un Mundial con 64 selecciones no solo multiplica el tamaño del torneo: redefine su sentido deportivo, económico y político. Según informó Elcomercio.pe, la propuesta que circula en el entorno de la FIFA llevaría la Copa del Mundo a 16 grupos de cuatro equipos, con lo que el campeonato pasaría de 104 a 124 partidos. En la práctica, eso abriría más cupos para países que históricamente han quedado al margen y, al mismo tiempo, reduciría el impacto de eliminaciones tempranas de potencias tradicionales, como ya ha ocurrido en ediciones recientes con selecciones del peso de Italia.

El cambio no es menor. Un formato de 64 equipos significa más boletos para África, Asia y Concacaf, regiones que desde hace años reclaman una representación más acorde con el crecimiento de su fútbol y con el negocio que generan como mercados emergentes. También implicaría más oportunidades para debuts históricos de selecciones que hoy suelen quedar a un paso de la clasificación. Pero el costo es evidente: más partidos, más exigencia física, más logística y un calendario internacional todavía más apretado para clubes y federaciones. En un fútbol cada vez más tensionado por la sobrecarga de calendarios, el debate no se limita a si hay espacio para más países, sino a quién paga la cuenta del espectáculo.

Por eso esta discusión importa más allá de la nostalgia por los Mundiales “cerrados” o del entusiasmo por ver nuevas banderas en la cancha. La FIFA lleva años empujando una expansión gradual del torneo, primero de 32 a 48 equipos y ahora con la tentación de ir todavía más lejos. El argumento oficial suele ser la inclusión; el real, también, es económico: más selecciones significan más audiencias, más patrocinadores y más mercados cautivos. Pero en la medida en que se agranda el evento, crece el riesgo de diluir su competitividad, justo el elemento que convirtió al Mundial en el producto deportivo más poderoso del planeta. Para países como Colombia o Estados Unidos, la discusión tiene dos caras: más posibilidades de clasificación y más exposición global, pero también una Copa del Mundo menos selectiva, más larga y más agotadora para jugadores y aficionados.

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