Emiratos impulsa a Lana Nusseibeh para liderar la ONU
Imagen: infobae estados unidos
Emiratos Árabes Unidos movió ficha en la carrera por la Secretaría General de la ONU al presentar a Lana Zaki Nusseibeh, una candidata de alto perfil diplomático. La jugada abre la posibilidad de un entendimiento entre Estados Unidos y China sobre el reemplazo de António Guterres.
Emiratos Árabes Unidos presentó oficialmente a Lana Zaki Nusseibeh, ministra de Estado y figura central de su diplomacia, como candidata para dirigir la Organización de las Naciones Unidas. La postulación no es menor: llega en un momento en que la elección del próximo secretario general sigue atrapada entre las preferencias de Washington y Pekín, dos potencias que hasta ahora no habían logrado alinearse sobre el perfil del sucesor de António Guterres.
Según informó infobae estados unidos, la iniciativa impulsada por Emiratos Árabes podría funcionar como una salida de consenso en una disputa que, en el fondo, refleja la pulseada geopolítica global dentro de la ONU. Nusseibeh no es una funcionaria de bajo perfil; su trayectoria en asuntos internacionales la convierte en una aspirante con credenciales suficientes para tender puentes en un organismo cada vez más presionado por guerras, polarización diplomática y la competencia entre grandes potencias.
La relevancia de esta candidatura va más allá del nombre propio. Si efectivamente Washington y Pekín encuentran en Nusseibeh una figura aceptable, el proceso de sucesión en la ONU podría destrabarse con una fórmula de equilibrio que evite un choque frontal entre los dos bloques más influyentes del sistema internacional. En un escenario donde el Consejo de Seguridad sigue marcado por vetos cruzados, una candidatura con respaldo o al menos tolerancia de ambos países tendría una ventaja decisiva. Eso también explicaría por qué Emiratos, un actor que ha sabido moverse con pragmatismo entre distintas capitales, decidió poner sobre la mesa una opción de peso político y diplomático.
Lo que está en juego no es solo el relevo de Guterres, sino el tipo de liderazgo que podría encarar la ONU en los próximos años. Una secretaria general respaldada por las principales potencias podría ganar margen de maniobra, pero también quedar condicionada por esos mismos equilibrios. La candidatura de Nusseibeh, en ese sentido, pone en evidencia que la batalla por la ONU ya no se libra únicamente en torno a la experiencia diplomática, sino también sobre quién logra ser aceptable para un orden internacional cada vez más fragmentado.


