Colombia

Consejo Gremial pide bajar la tensión y respetar el resultado de la segunda vuelta

Hace 16 horas

El Consejo Gremial rechazó las advertencias sobre un posible estallido social si Abelardo de la Espriella gana la segunda vuelta y pidió respetar el resultado en las urnas. El mensaje busca enfriar la tensión política y frenar cualquier intento de presión callejera o bloqueo.

El Consejo Gremial salió a marcar distancia de las advertencias sobre un eventual estallido social en caso de que Abelardo de la Espriella resulte vencedor en la segunda vuelta electoral en Colombia. Según informó Infobae Colombia, el gremio pidió calma, respeto por la decisión de los votantes y rechazo a cualquier forma de bloqueo o presión que desconozca el mandato de las urnas. El mensaje es claro: la disputa política debe resolverse en las elecciones, no en la calle ni bajo amenazas que solo amplifican la incertidumbre en un país que todavía carga con el costo de cada episodio de polarización.

La reacción del sector empresarial no es menor. Cuando un bloque gremial pide prudencia en medio de una campaña o de una definición electoral, lo que está defendiendo no es solo una idea abstracta de orden institucional, sino condiciones mínimas para que la economía no se desestabilice más de la cuenta. El llamado a no promover bloqueos, a respetar el resultado y a evitar discursos que anticipen caos responde a una preocupación concreta: la posibilidad de que la tensión política termine afectando la movilidad, el abastecimiento, la confianza de los inversionistas y, en última instancia, la vida cotidiana de millones de colombianos que dependen de que el país funcione con cierta normalidad.

El contexto importa porque Colombia ya conoce de sobra lo que pasa cuando la confrontación política se sale del marco institucional. Las advertencias de un supuesto estallido social no solo buscan presionar al electorado; también tienen el potencial de sembrar miedo entre empresarios, trabajadores y familias que no participan de la pelea política, pero sí pagan sus consecuencias. En ese escenario, el pronunciamiento del Consejo Gremial intenta enviar una señal de contención: gane quien gane, la transición o la definición del poder debe pasar por el respeto a la voluntad ciudadana, no por la deslegitimación anticipada del adversario. Y en un país con heridas abiertas por la desconfianza, ese gesto es más importante de lo que parece.

Al final, lo que está en juego no es únicamente una contienda electoral, sino la capacidad de las élites políticas, sociales y económicas para aceptar reglas comunes cuando el resultado no les favorece. Si la segunda vuelta termina convertida en un campo de amenazas cruzadas, la factura no la pagará solo la clase dirigente: la pagarán los comercios que cierran temprano, los trabajadores que no pueden llegar a sus empleos y las regiones donde cualquier bloqueo se traduce de inmediato en pérdidas. Por eso el llamado del Consejo Gremial tiene una lectura de fondo: en Colombia, defender la democracia también implica desactivar, a tiempo, la tentación de convertir la derrota en desorden.

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