Concejal alerta por posible sobrecosto en compra de seis perros para cárceles de Bogotá

Imagen: infobae colombia
La compra de seis perros entrenados para apoyar la seguridad en cárceles de Bogotá encendió alertas por un posible sobrecosto. El concejal Julián Sastoque pidió revisar el contrato y las condiciones de bienestar animal antes de seguir adelante.
La Secretaría de Seguridad de Bogotá abrió un proceso para comprar seis perros entrenados que serían asignados a la Cárcel Distrital y al Centro Especial de Reclusión, pero la contratación ya generó cuestionamientos por el monto estimado: 100,8 millones de pesos. El concejal Julián Sastoque advirtió que el valor debe ser revisado con lupa porque, a su juicio, puede haber un sobrecosto y no están claras todas las condiciones del proceso.
Según informó Infobae Colombia, la adquisición busca reforzar tareas de seguridad y control en dos centros de reclusión de la ciudad mediante animales con entrenamiento especializado. Sin embargo, la discusión no se limita al precio. Sastoque insistió en que, además de verificar si el costo por cada perro está justificado, también debe evaluarse el tratamiento que recibirán los animales, su bienestar, las condiciones de trabajo y los criterios técnicos con los que se seleccionarán.
El caso abre una pregunta sensible en la administración distrital: cómo equilibrar las necesidades operativas de seguridad con el uso eficiente de recursos públicos. En una ciudad donde el gasto estatal suele quedar bajo la lupa, cualquier contratación que parezca elevada despierta sospechas de sobrecostos y obliga a explicar con precisión qué incluye realmente el presupuesto. Más aún cuando se trata de bienes o servicios especializados, donde la ciudadanía no tiene fácil referencia para comparar precios y la opacidad puede convertirse en el principal problema.
En términos políticos, la alerta de Sastoque pone presión sobre la Secretaría de Seguridad para entregar explicaciones detalladas y documentadas. Si el proceso sigue su curso, el Distrito tendrá que demostrar que el valor responde a entrenamiento, mantenimiento, logística y garantías, y no a una contratación inflada. En paralelo, el debate sobre el uso de perros en entornos carcelarios también reabre la discusión sobre bienestar animal en esquemas de seguridad pública, un tema que ya no puede quedar por fuera de la conversación institucional.



