Colombia

Concejo de Cali intenta frenar salida de agentes de tránsito con décadas de servicio

Hace 4 horas

El Concejo de Cali creó una comisión accidental para intentar frenar el despido de agentes de tránsito con hasta 33 años de servicio que no superaron las pruebas de carrera administrativa. El caso abrió un debate sobre estabilidad laboral, méritos y la forma en que la ciudad gestiona su control vial.

El Concejo de Cali movió ficha ante una situación que ya está golpeando el corazón operativo de la Secretaría de Movilidad: la salida de varios agentes de tránsito con trayectorias de hasta 33 años, después de no aprobar los exámenes de carrera administrativa. La corporación decidió conformar una comisión accidental para revisar el caso y buscar una salida que evite un retiro masivo que, más allá del drama individual, puede dejar a la ciudad con menos capacidad de control en sus calles.

Según informó El Tiempo (Colombia), los funcionarios afectados quedaron por fuera del proceso de permanencia luego de no superar las pruebas exigidas en el marco de la carrera administrativa. El problema no es menor. En una ciudad como Cali, donde la movilidad está marcada por la congestión, la informalidad del transporte y una alta conflictividad vial, perder de golpe a agentes con décadas de experiencia puede traducirse en menos presencia en terreno, más desorden y mayor presión sobre un sistema que ya opera al límite. La comisión del Concejo busca justamente examinar si hubo garantías suficientes, qué opciones jurídicas existen y si es posible evitar que la evaluación se convierta en un desalojo laboral sin matices.

Detrás de esta decisión hay una tensión de fondo que no es exclusiva de Cali, pero allí adquiere una dimensión especialmente sensible: cómo equilibrar meritocracia y trayectoria en el empleo público. Las pruebas de carrera administrativa nacieron para ordenar el acceso y permanencia en el Estado bajo criterios de capacidad, pero su aplicación puede chocar con realidades laborales acumuladas durante décadas. En este caso, los agentes reprobados no son novatos; son unidades que han sostenido el control vial durante años y cuya experiencia no desaparece por no haber pasado un examen puntual. El dilema es si el sistema está midiendo únicamente conocimientos formales o si está dejando por fuera el valor práctico de quienes han hecho funcionar la operación cotidiana.

Lo que ocurra ahora tendrá efectos más allá de los expedientes de estos agentes. Si la salida se concreta sin una revisión política y jurídica de fondo, Cali no solo enfrentará un problema laboral, sino también una pérdida de memoria institucional en una dependencia clave para el orden urbano. Y si el Concejo logra frenar o modular el proceso, enviará un mensaje potente sobre la necesidad de que la modernización del Estado no se convierta en una barrida ciega de funcionarios con años de servicio. En una ciudad donde el caos vial se siente a diario, cada agente cuenta; pero también cuenta la forma en que una administración trata a quienes han sostenido el servicio público durante décadas.

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