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Trasplante de tejido ovárico permite a Kassandra Bacon ser madre a los 44 años

Hace 2 horas
Trasplante de tejido ovárico permite a Kassandra Bacon ser madre a los 44 años

Imagen: BBC Mundo

Kassandra Bacon dio a luz a los 44 años gracias a tejido ovárico que le extrajeron cuando tenía 17, antes de iniciar tratamiento contra el cáncer. El caso, reportado por BBC Mundo, abre una ventana sobre hasta dónde ha llegado la preservación de la fertilidad.

Kassandra Bacon se convirtió en madre a los 44 años después de una historia médica que parecía, en su adolescencia, una carrera contra el tiempo. Cuando tenía 17, antes de comenzar el tratamiento contra un cáncer, le extrajeron y congelaron tejido de sus ovarios; más de dos décadas después, ese material fue trasplantado de nuevo a su cuerpo y terminó permitiéndole concebir y dar a luz a un bebé sano, según informó BBC Mundo.

El procedimiento no consistió en la congelación de óvulos convencionales, sino en la preservación de tejido ovárico, una técnica todavía menos conocida pero cada vez más relevante para pacientes jóvenes que enfrentan tratamientos oncológicos agresivos. En el caso de Bacon, las biopsias tomadas en su adolescencia fueron reimplantadas 23 años después y el tejido recuperó función suficiente como para devolverle la posibilidad de embarazo. El resultado culminó con el nacimiento de su hijo, una escena íntima que en realidad resume un avance médico de enorme alcance.

Lo que hace singular esta historia no es solo el desenlace, sino lo que revela sobre la evolución de la medicina reproductiva: hoy ya no se trata únicamente de salvar la vida frente al cáncer, sino también de preservar proyectos de vida que antes quedaban arrasados por el diagnóstico. Para muchas niñas y jóvenes que pasan por quimioterapia o por tratamientos que comprometen la fertilidad, estas técnicas representan una alternativa concreta frente a una de las pérdidas silenciosas más duras de la enfermedad. En Estados Unidos y otros países, la conversación sobre fertilidad, cáncer y autonomía corporal ha ganado espacio, pero sigue siendo desigual por costos, acceso y disponibilidad de especialistas.

El caso de Bacon también obliga a mirar el futuro con más amplitud. La preservación de tejido ovárico no es una solución universal ni está libre de limitaciones médicas, pero su éxito demuestra que la ciencia está ampliando los márgenes de lo posible para sobrevivientes de cáncer. Para pacientes y familias, el mensaje es claro: la lucha contra una enfermedad grave ya no termina necesariamente con la curación inmediata; cada vez más, también incluye la posibilidad de decidir sobre la maternidad o paternidad años después.

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