Congreso evaluará condecorar a José Jerí con la Gran Cruz pese a sus cuestionamientos

Imagen: infobae
El Consejo de la Medalla de Honor evaluará este jueves si otorga a José Jerí la Gran Cruz, solo por haber asumido la Presidencia del Congreso durante cuatro meses. La posible condecoración llega mientras el expresidente parlamentario arrastra cuestionamientos políticos y éticos.
El Congreso peruano volverá a poner bajo la lupa sus propios criterios de premiación: este jueves, el Consejo de la Medalla de Honor evaluará si concede a José Jerí la Gran Cruz, una distinción reservada para figuras de alto rango, pese a que su paso por la presidencia del Parlamento duró apenas cuatro meses y está marcado por cuestionamientos públicos y políticos. La decisión, de concretarse, tendría un fuerte contenido simbólico porque no solo reconoce una gestión breve, sino que además abriría un debate sobre los estándares con los que el Legislativo reparte honores dentro de la propia institución.
De acuerdo con lo informado por infobae, la discusión se centrará en si Jerí cumple o no con los méritos suficientes para recibir una de las máximas distinciones del Congreso, en un contexto en el que su nombre ha estado asociado a observaciones y controversias que siguen pesando sobre su figura. La sola evaluación de esta condecoración ya anticipa una nueva tensión política: para unos, se trataría de un reconocimiento protocolar por haber ocupado el cargo más alto de la Mesa Directiva; para otros, sería una señal de complacencia institucional frente a una trayectoria demasiado corta para justificar una medalla de ese nivel.
Más allá del caso puntual, el episodio refleja un problema más amplio en la política peruana: la distancia entre los símbolos de poder y la percepción ciudadana sobre la legitimidad de quienes los reciben. Cuando una institución decide premiar a uno de sus propios exdirigentes, especialmente si este arrastra cuestionamientos, no está solo entregando una medalla; también está enviando un mensaje sobre qué entiende por mérito, servicio y ejemplaridad. En un país donde el descrédito hacia el Congreso suele ser alto, cada decisión de este tipo termina amplificando el debate sobre privilegios, autoconsagración y falta de control interno.
Si el Consejo de la Medalla de Honor aprueba la distinción, el gesto probablemente será leído más allá del protocolo y entrará de lleno en la conversación pública sobre el uso político de los reconocimientos oficiales. Si la rechaza, en cambio, podría interpretarse como una señal de prudencia institucional frente a una figura que no logró construir un consenso sólido ni dentro ni fuera del Parlamento. En cualquiera de los dos escenarios, el caso de José Jerí confirma algo que en política pesa tanto como una votación: la memoria de la gestión, sobre todo cuando es breve, no desaparece cuando llegan los honores.


