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Corea del Norte habría sembrado un millón de minas en la frontera con Corea del Sur

Hace 1 hora
Corea del Norte habría sembrado un millón de minas en la frontera con Corea del Sur

Imagen: El País

Corea del Norte habría sembrado cerca de un millón de minas en la zona desmilitarizada que divide la península, según informó el Ministerio de Defensa de Corea del Sur. Seúl pidió una reunión con Pionyang para fijar con precisión la línea de separación y reducir el riesgo de incidentes.

Corea del Norte habría colocado cerca de un millón de minas en la zona desmilitarizada que separa a las dos Coreas, un movimiento que eleva todavía más la tensión en una de las fronteras más militarizadas del planeta, según informó el Ministerio de Defensa surcoreano. En respuesta, el Gobierno de Seúl propuso abrir una reunión con Pionyang para acordar de forma exacta la posición de la línea de separación entre ambos países, una delimitación que hoy sigue siendo fuente de fricciones y de peligro permanente para soldados y civiles.

La advertencia surcoreana llega en un momento en que la península coreana atraviesa una nueva etapa de endurecimiento mutuo. La zona desmilitarizada, pese a su nombre, no es un espacio vacío ni pacífico: es un corredor cargado de barreras, vigilancia y restos de décadas de enfrentamiento desde la guerra de Corea. La posible siembra masiva de minas no solo complica cualquier intento de desescalada, sino que también convierte el área en una trampa letal para cualquier error de cálculo, patrulla o movimiento inesperado cerca de la frontera.

La propuesta de reunión por parte del ministro de Defensa surcoreano busca, al menos sobre el papel, reducir el margen de ambigüedad en una frontera que nunca quedó cerrada del todo por un tratado de paz. En la práctica, sin embargo, el gesto parece más un intento de contener el deterioro que una señal de confianza entre ambos gobiernos. Cuando una frontera se llena de explosivos y la comunicación bilateral está rota o debilitada, cualquier discusión técnica sobre la “línea exacta” termina teniendo una dimensión política mucho mayor: quién controla el terreno, quién impone el ritmo de la escalada y quién carga con la responsabilidad si ocurre un incidente.

Más allá del pulso militar entre Seúl y Pionyang, el episodio vuelve a recordar el costo humano de una división congelada por décadas. La frontera intercoreana no solo es un asunto de seguridad nacional; también afecta a comunidades cercanas, a familias separadas por la guerra y a una región que depende de que no se produzca un accidente que arrastre a ambos países a un choque mayor. Si Corea del Norte realmente ha minado la zona a esa escala, el mensaje es claro: no está pensando en distensión, sino en blindar su posición frente a cualquier escenario de presión o confrontación.

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