Corte Suprema concede libertad provisional a Andrés Calle e Iván Name

Imagen: infobae colombia
La Corte Suprema de Justicia les concedió libertad provisional a Andrés Calle e Iván Name, ex presidentes de Cámara y Senado, por vencimiento de términos en el proceso por corrupción en la Ungrd. El caso sigue abierto, pero el juicio no arrancó dentro del plazo legal tras la resolución de acusación.
La Corte Suprema de Justicia le concedió la libertad provisional a Andrés Calle e Iván Name, dos de los nombres más visibles del escándalo de corrupción en la Ungrd, luego de que se cumpliera un año desde la resolución de acusación sin que el juicio comenzara. La decisión no cierra el proceso, pero sí cambia de inmediato el escenario judicial de los expresidentes de la Cámara y el Senado, quienes salieron del radar de la detención mientras avanza el expediente.
Según informó Infobae Colombia, el alto tribunal adoptó el beneficio al verificarse el vencimiento de términos previsto en la ley. En términos prácticos, eso significa que el Estado no logró iniciar la etapa de juicio dentro del plazo legal posterior a la acusación formal, un retraso que terminó favoreciendo a los procesados. Calle e Name seguían vinculados a una investigación que ha golpeado de frente la credibilidad del Congreso y ha puesto bajo la lupa el manejo político de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.
El caso tiene un peso que va mucho más allá de los dos congresistas. La investigación por presunta corrupción en la Ungrd se convirtió en una radiografía de las tensiones entre poder político, contratación pública y control institucional en Colombia. Que dos exjefes del Legislativo recuperen la libertad por una falla en los tiempos procesales reabre una discusión incómoda: el sistema judicial puede tener pruebas y acusaciones, pero si no logra llevar el caso a juicio a tiempo, la consecuencia es que los implicados enfrentan el proceso en libertad. Para la opinión pública, el mensaje es doble: la justicia sigue su curso, pero también exhibe cuellos de botella que terminan beneficiando a los investigados.
El desenlace inmediato no borra la gravedad política del expediente ni las implicaciones que tendrá para el futuro de otros procesos de alto perfil. En un país cansado de ver escándalos que avanzan lentamente, la libertad provisional de Calle e Name no es un punto final, sino una señal de alerta sobre la capacidad real del aparato judicial para responder con rapidez cuando en juego están casos que involucran recursos públicos y figuras de primer nivel.




