Costa Rica envía 45 toneladas de droga a EE.UU. para destruirlas por falta de recursos

Imagen: infobae estados unidos
Costa Rica decidió enviar 45 toneladas de droga decomisada a Estados Unidos para su destrucción, una medida inédita marcada por la falta de presupuesto y capacidad logística. Un juez costarricense acompañó el traslado en un avión militar C-17, para garantizar la cadena de custodia.
Costa Rica dio un paso poco común en la gestión de su lucha antidrogas: trasladó 45 toneladas de estupefacientes decomisados a Estados Unidos para que sean destruidos allí, ante las limitaciones presupuestarias y logísticas que enfrenta para procesar ese volumen de evidencia en su propio territorio. La operación se realizó en un avión militar C-17 de la Fuerza Aérea estadounidense y contó con la presencia de un juez costarricense, encargado de supervisar que la cadena de custodia se mantuviera intacta durante todo el procedimiento.
Según informó Infobae Estados Unidos, la carga corresponde a droga incautada en distintas operaciones policiales y judiciales acumuladas en el país centroamericano. El traslado no solo refleja la magnitud del decomiso, sino también una realidad incómoda: en países con recursos limitados, incluso la destrucción de droga termina convirtiéndose en un problema de infraestructura, seguridad y dinero. En lugar de arriesgarse a almacenar durante más tiempo sustancias ilegales que ya representan un riesgo operativo y de seguridad, las autoridades costarricenses optaron por una salida extraordinaria con apoyo estadounidense.
El caso importa más allá de Costa Rica porque expone una tendencia que se repite en varios países de la región: decomisar droga es apenas el primer paso, pero destruirla de forma segura, bajo control judicial y sin fugas en la cadena de custodia, también cuesta dinero y exige una logística especializada. En ese contexto, la cooperación con Estados Unidos aparece no solo como respaldo técnico, sino como una señal de dependencia estructural frente a capacidades que muchos Estados latinoamericanos no tienen. Para Washington, además, este tipo de apoyo fortalece su presencia en una región atravesada por el narcotráfico y por rutas que terminan, casi siempre, conectadas al mercado estadounidense.
La decisión de Costa Rica también deja una lectura política más amplia: el combate al narcotráfico no se resuelve únicamente con más operativos o más incautaciones, sino con sistemas judiciales, presupuestos públicos y cadenas de manejo de evidencia que puedan sostener el proceso completo. Cuando un país debe sacar su droga decomisada en un avión militar extranjero para destruirla, el mensaje es claro: la lucha contra el narcotráfico no solo se libra en las calles o en el mar, sino también en la administración del Estado. Y ahí, muchas veces, es donde se evidencian las mayores debilidades.


