Cuba vuelve a quedar a oscuras y suma su octavo apagón nacional del año

Imagen: clarin colombia
Cuba volvió a quedar a oscuras tras una desconexión total de su sistema eléctrico, en lo que ya es el octavo apagón general del año. La falla expone, otra vez, la fragilidad de una red al límite y la incapacidad del Gobierno para cubrir la demanda.
Cuba sufrió este viernes una nueva caída total de su sistema eléctrico nacional, un colapso que dejó a la isla entera sin suministro y que confirma una crisis energética cada vez más profunda. El Ministerio de Energía reconoció que se trató de una “desconexión total”, en medio de un déficit estructural que el país no logra compensar y que ya se traduce en cortes recurrentes, apagones prolongados y una vida cotidiana marcada por la incertidumbre.
De acuerdo con la información divulgada por el propio Gobierno, el sistema no pudo sostener el nivel de consumo requerido y terminó cediendo por completo. No es un episodio aislado: este es el octavo apagón nacional que sufre Cuba en lo que va del año, una cifra que da cuenta de un deterioro sostenido de su infraestructura energética. El problema no se limita a fallas puntuales de operación; detrás hay plantas envejecidas, escasez de combustible, falta de mantenimiento y una red que viene operando con márgenes mínimos desde hace años.
La repetición de estos colapsos tiene un impacto inmediato sobre la población, pero también un efecto acumulativo sobre la economía y el orden social. Sin electricidad, se afectan hospitales, escuelas, comercios, transporte y comunicaciones, mientras miles de familias quedan expuestas a la pérdida de alimentos, al aumento de gastos y a la paralización de actividades básicas. En una isla ya golpeada por la inflación, el desabastecimiento y la caída del poder adquisitivo, cada apagón agrava una crisis que no es solo técnica, sino también política y humanitaria.
El dato más preocupante no es únicamente que Cuba haya vuelto a quedar a oscuras, sino que el hecho haya dejado de ser excepcional. Cuando una red eléctrica entra en fallas sistémicas repetidas, lo que se revela es la ausencia de capacidad de respuesta del Estado para garantizar un servicio esencial. Y mientras no haya una solución de fondo, la isla seguirá atrapada entre apagones, malestar social y una economía que depende, cada vez más, de sobrevivir a la próxima caída del sistema.


