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Cristina Pedroche defiende su debut como DJ tras las críticas

Hace 2 horas
Cristina Pedroche defiende su debut como DJ tras las críticas

Imagen: El País

Cristina Pedroche defendió su debut como DJ tras las críticas y los insultos que recibió en redes. La presentadora aseguró que practicó durante meses y que su actuación en Ibiza fue en una fiesta privada sin cobrar honorarios.

Cristina Pedroche ha salido al paso de la polémica por su debut como DJ en la fiesta de clausura de temporada de StreetXO Ibiza, donde una parte de las críticas en redes se centró tanto en su falta de experiencia como en acusaciones de intrusismo profesional. La presentadora respondió con un mensaje en el que defendió su preparación y rebajó la lectura pública del evento: según explicó, llevaba tiempo practicando y su actuación se produjo en un entorno reducido, ante unas 300 personas y sin recibir pago por ello.

La también comunicadora insistió en que su estreno no fue una maniobra comercial ni una exhibición improvisada. De acuerdo con lo que ella misma relató en sus redes, el set se desarrolló en un espacio que describió como “su casa” y ante invitados que acudieron por apoyo, no por una campaña de promoción masiva. Pedroche subrayó además que no cobró absolutamente nada, un dato que busca desmontar la idea de que su salto a la cabina respondiera a una estrategia para aprovechar su notoriedad televisiva.

El episodio vuelve a poner sobre la mesa un debate recurrente en la cultura del espectáculo: hasta qué punto una figura pública puede abrirse paso en un ámbito ajeno sin ser acusada de ocupar un espacio que otros consideran ganado con años de oficio. En su caso, la reacción ha sido especialmente dura porque el DJ set no se interpreta solo como una afición puntual, sino como un movimiento más dentro de la lógica de celebridad que rodea a muchos rostros televisivos en España. Pero la respuesta de Pedroche también deja una lectura menos superficial: la preparación, el contexto y la ausencia de remuneración matizan una polémica que en redes suele resolverse más con insultos que con hechos.

Más allá del ruido inmediato, el caso ilustra cómo cualquier incursión de una celebridad en otro terreno se convierte hoy en un examen público casi instantáneo. Para Pedroche, el reto no parece ser solo pinchar mejor o peor, sino demostrar que su presencia en una cabina puede leerse como una prueba personal y no como una provocación al sector. En tiempos de juicio rápido y viralidad, esa diferencia importa más de lo que parece.

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