Política

Choque en la transición de Transporte por contratos de Invías y revisión anunciada

Hace 7 horas

La transición en el Ministerio de Transporte arrancó con choque político por los contratos de Invías: la ministra designada pidió revisar adjudicaciones recientes y la saliente salió a defender la legalidad de los procesos. El pulso abre preguntas sobre continuidad institucional y transparencia en plena entrega del cargo.

La transición en el Ministerio de Transporte quedó marcada por un choque directo entre la ministra designada, Elsa Noguera, y la saliente, María Fernanda Rojas, a raíz de los contratos adjudicados por el Invías. Noguera anunció que impulsará una revisión de los procesos recientemente asignados, mientras Rojas respondió defendiendo la legalidad de las decisiones tomadas y la planeación con la que, según ella, se estructuraron esos procedimientos. El intercambio no es menor: en un sector clave para la infraestructura del país, cualquier duda sobre contratación golpea de inmediato la confianza pública.

De acuerdo con la información conocida, Noguera planteó que habrá un ejercicio de revisión con “absoluto rigor” sobre lo que dejó avanzado el instituto, una señal política que sugiere que el nuevo equipo no quiere cargar con eventuales cuestionamientos heredados. Rojas, por su parte, sostuvo que los contratos se tramitaron dentro del marco legal y con soporte técnico, en un intento por dejar blindada su gestión antes de salir. Más allá del cruce de mensajes, el debate se centra en un punto sensible: cómo se adjudican los recursos destinados a obras, mantenimiento vial y conectividad territorial, un terreno donde suelen confluir urgencias presupuestales, presión regional y riesgo de decisiones aceleradas.

Este episodio importa porque Invías administra una parte decisiva de la inversión pública en carreteras, puentes y obras de movilidad que impactan directamente la economía cotidiana: transporte de alimentos, acceso a mercados, tiempos de viaje y competitividad de las regiones. Cuando una ministra entrante anuncia revisión de contratos, el mensaje político puede leerse como una apuesta por marcar distancia frente a su antecesora; pero también puede convertirse en una prueba de fuego sobre la fortaleza institucional del sector. Si la revisión encuentra irregularidades, el Gobierno tendrá que actuar rápido para no comprometer obras ni confianza. Si no las encuentra, la controversia dejará expuesta una tensión recurrente en Colombia: cada cambio de gabinete termina siendo también una disputa por el control narrativo de la contratación pública.

Por ahora, el caso deja una enseñanza clara: en infraestructura, la transparencia no solo se exige; también debe demostrarse con trazabilidad, tiempos y decisiones que resistan el escrutinio político y técnico. Y en un país donde las obras suelen avanzar más lento que las controversias, cualquier señal de incertidumbre en Invías termina sintiéndose lejos de los despachos, en las vías que millones de ciudadanos recorren todos los días.

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