Terremoto de 7,4 en Colombia duró segundos, no minutos, explicó el Servicio Geológico
Imagen: El Tiempo (Colombia)
El Servicio Geológico Colombiano aclaró que el sismo de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia fue breve, pero lo suficientemente fuerte como para sentirse en amplias zonas del país. La entidad también explicó por qué este tipo de eventos genera alarma incluso cuando dura menos de un minuto.
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia no duró varios minutos, como suele percibirse en medio del susto, sino apenas unos segundos. Esa precisión la entregó el Servicio Geológico Colombiano (SGC), que salió a despejar dudas a través de varias publicaciones en sus redes sociales luego del fuerte movimiento telúrico que alarmó a miles de personas en distintas regiones del país.
De acuerdo con la entidad, la duración de un sismo no se mide por la impresión que deja en quienes lo sienten, sino por el tiempo real en que ocurre la ruptura y propagación de las ondas sísmicas. En un evento de esta magnitud, la sacudida puede sentirse intensa, prolongada y hasta repetitiva por efectos del terreno, la distancia al epicentro y las características de las construcciones, aunque técnicamente haya sido breve. Esa diferencia entre percepción y medición es clave para entender por qué muchas personas reportan que “duró demasiado”, aun cuando los registros indiquen otra cosa.
El episodio vuelve a recordar una realidad incómoda para Colombia: el país está expuesto de manera permanente a la actividad sísmica por su ubicación geológica. No se trata solo de un dato técnico, sino de una alerta sobre preparación ciudadana, infraestructura y capacidad de respuesta institucional. Un sismo de 7,4 no es menor; es un evento capaz de generar daños estructurales, interrupciones en servicios básicos y temor colectivo, especialmente en zonas donde las edificaciones no cumplen estándares adecuados o donde la cultura de prevención sigue siendo débil. Por eso la explicación del SGC importa más allá de la curiosidad: ayuda a desmontar rumores, a entender el fenómeno y a reforzar la necesidad de protocolos claros.
En un país acostumbrado a convivir con la amenaza sísmica pero todavía débil en educación preventiva, cada evento de esta escala deja una lección que no debería perderse cuando pasa la emergencia. La pregunta ya no es solo cuánto duró el terremoto, sino qué tan preparado está el país para que un temblor así no termine convertido en tragedia.




