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Cuatro detenidos tras desarticular una red internacional de tráfico de especies protegidas

Hace 38 minutos
Cuatro detenidos tras desarticular una red internacional de tráfico de especies protegidas

Imagen: infobae

Una operación internacional entre España, Brasil y Suiza desmanteló una red dedicada al tráfico de aves y animales protegidos. Hay cuatro detenidos, dos de ellos en Gran Canaria, y se incautaron 30.000 euros, además de indicios de cría y transporte ilegal.

La Policía Nacional, en coordinación con las autoridades de Brasil y Suiza, ha desarticulado una red criminal presuntamente especializada en el tráfico internacional de especies protegidas. La operación terminó con cuatro detenidos, dos de ellos arrestados en Gran Canaria, y con ocho registros simultáneos en los tres países, en una investigación que expone hasta qué punto este negocio ilícito sigue aprovechando rutas aéreas y vacíos de control entre continentes.

Según informó la Policía en un comunicado, el caso arrancó en octubre de 2025, cuando una ciudadana suiza fue detenida en el aeropuerto de Río de Janeiro con 24 huevos de aves protegidas escondidos bajo su ropa. La incautación abrió una línea de investigación que permitió a los agentes brasileños identificar a dos figuras clave de la trama: el presunto líder de la organización y el proveedor encargado de coordinar las salidas ilegales desde Sudamérica. Los investigadores, además, atribuyen a este último 117 movimientos migratorios sospechosos entre Brasil y Europa, con estancias inferiores a tres días, un patrón que apunta a viajes relámpago diseñados para esquivar controles y dificultar el rastreo de la actividad criminal.

La presión policial se aceleró a comienzos de octubre, cuando Brasil alertó de un nuevo desplazamiento del presunto proveedor hacia Las Palmas de Gran Canaria, con escala en Suiza. Allí, ambos hombres habrían coincidido antes de embarcar juntos rumbo a España, lo que activó una respuesta inmediata de la Policía Nacional. En Gran Canaria fueron detenidos y puestos a disposición judicial para iniciar los trámites de extradición, mientras se les imputan presuntos delitos de pertenencia a organización criminal y tráfico internacional de especies protegidas. En paralelo, en la isla se registraron dos habitaciones de hotel y se incautaron 30.000 euros en efectivo, además de material que los investigadores consideran instrumental para el delito, como jeringuillas usadas para implantar microchips e identificar animales.

El alcance del operativo deja claro que el tráfico de fauna no es un delito menor ni aislado: es una economía criminal transnacional que conecta Sudamérica con Europa y que se sostiene sobre la demanda de especies exóticas, el coleccionismo ilegal y la capacidad de mover animales o huevos antes de que los controles aduaneros reaccionen. En Brasil y Suiza también hubo seis registros domiciliarios, con hallazgos especialmente reveladores en una vivienda brasileña: monos tití muertos, animales disecados y restos óseos de especies protegidas. Más allá de las detenciones, el caso vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda: el tráfico de vida silvestre se adapta rápido, opera con logística sofisticada y solo puede frenarse con cooperación policial internacional sostenida, porque el daño ecológico que deja detrás rara vez se recupera.

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