Estados Unidos

Muerte de taxistas en Nueva York reaviva reclamo por fondo de salud para conductores

Hace 23 horas

La muerte de cuatro taxistas en Nueva York durante el verano volvió a poner sobre la mesa una deuda histórica con uno de los oficios más precarios de la ciudad. El sindicato ahora le pide a Zohran Mamdani que respalde un fondo de salud financiado con un recargo a cada viaje.

La muerte de cuatro taxistas en Nueva York durante este verano encendió una alarma que el sector arrastra desde hace años: quienes mueven la ciudad todos los días siguen trabajando sin una red básica de protección. Ante ese panorama, el sindicato de conductores le reclamó al candidato Zohran Mamdani que apoye la creación de un fondo de salud financiado con un recargo aplicado a cada viaje, una medida que buscaría cubrir incapacidad, licencias médicas, atención psicológica, odontología y hasta un mecanismo de jubilación.

La propuesta no es menor porque apunta al corazón de la economía de plataforma y del transporte tradicional en la ciudad: trabajadores que pasan jornadas extensas al volante, expuestos al estrés, al cansancio, a la inseguridad vial y a ingresos impredecibles. Según informó infobae Estados Unidos, la organización sindical plantea que ese pequeño cobro por viaje sea reasignado para crear una red de protección que hoy no existe o resulta insuficiente para miles de taxistas y conductores profesionales. En una actividad donde enfermarse puede significar dejar de pagar el arriendo, la gasolina o la cuota del vehículo, la discusión no es solo laboral; también es de salud pública.

El reclamo además llega en un momento políticamente sensible. Mamdani, figura ascendente en la política neoyorquina, ha construido parte de su perfil alrededor de la defensa de trabajadores y sectores golpeados por el costo de vida. Para el sindicato, respaldar este fondo sería una forma concreta de convertir ese discurso en política pública y de responder a una crisis silenciosa que suele quedar fuera de los debates electorales. La muerte de cuatro taxistas en apenas un verano expone que detrás del volante hay una fuerza laboral envejecida, muchas veces aislada y con acceso limitado a servicios médicos preventivos, salud mental o coberturas que amortigüen una emergencia.

Más allá del caso puntual, la discusión abre una pregunta de fondo sobre quién paga el costo real de sostener el transporte urbano en Nueva York. Si la ciudad depende de miles de conductores para funcionar día y noche, pero esos trabajadores siguen sin garantías mínimas, el sistema termina descansando sobre una vulnerabilidad estructural. Por eso la propuesta sindical no solo busca aliviar una necesidad inmediata, sino también instalar un precedente: que cada viaje no financie solo el traslado del pasajero, sino también una parte de la dignidad y la supervivencia de quien maneja.

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