Briceño le exigió a Cepeda coherencia tras proponer quitar la prima de servicio a congresistas

Imagen: infobae colombia
Una crítica de Daniel Briceño volvió a poner sobre la mesa el debate por los salarios y beneficios de los congresistas en Colombia. El representante respondió a Iván Cepeda y le pidió que, si quiere eliminar la prima de servicio, empiece por donar la suya.
Daniel Briceño le pasó factura a Iván Cepeda después de que el senador planteara la posibilidad de quitar la prima de servicio de los congresistas para destinar esos recursos a la atención de las víctimas del terremoto. El representante sostuvo que ese tipo de propuestas no pueden quedarse en el terreno de los discursos y que, si Cepeda de verdad considera que ese ingreso debe desaparecer, debería dar ejemplo con una decisión concreta: renunciar a esa parte de su remuneración y entregarla a la causa que defiende.
La discusión toca un nervio sensible en Colombia: el costo de la política en un país donde buena parte de la ciudadanía mira con desconfianza los privilegios del Congreso. Según informó infobae colombia, Briceño puso el foco en la coherencia entre el mensaje público y la conducta individual de quienes ocupan una curul. Su reproche no fue solo personal, sino político: si un senador pide recortes en un beneficio que hace parte de su salario, la credibilidad de esa petición depende de que él mismo esté dispuesto a asumir el sacrificio primero.
El trasfondo es más amplio que esta pelea puntual. Cada vez que ocurre una tragedia natural o una emergencia humanitaria, vuelve la conversación sobre de dónde deben salir los recursos, quién debe aportar y qué tan dispuesta está la clase política a tocar sus propios ingresos antes de pedirle esfuerzos a otros. En ese terreno, los gestos pesan tanto como las leyes. Por eso la respuesta de Briceño apunta a un dilema que se repite en Colombia: la distancia entre el discurso de austeridad y la práctica real de quienes legislan. Para muchos ciudadanos, ese contraste alimenta la idea de que el Congreso exige sacrificios fuera de sus paredes mientras protege sus propios privilegios dentro de ellas.
Más allá del intercambio entre ambos congresistas, el episodio deja ver que el debate sobre la prima de servicio puede convertirse en un símbolo de algo más profundo: la legitimidad del gasto público y la disposición de la clase política a responder con hechos, no solo con consignas, en medio de una crisis. Si la discusión escala, no solo se hablará de una prestación laboral de los congresistas, sino de la presión creciente para que el sistema político colombiano reduzca privilegios y responda con mayor transparencia ante emergencias que golpean a las regiones y a las familias más vulnerables.




