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Cuba en cifras de derrumbe: 94% vive en pobreza extrema, según informe

Hace 3 horas

Un informe del Observatorio Cubano de Derechos Humanos sostiene que el 94% de la población de la isla vive en pobreza extrema y que el 95% desaprueba al gobierno. Las cifras pintan un panorama de deterioro social que desborda la narrativa oficial de reformas y mejoras.

La crisis cubana ha cruzado un umbral difícil de ignorar: según un nuevo informe del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, el 94% de la población vive en pobreza extrema, una radiografía social que confirma el colapso cotidiano de ingresos, consumo y acceso a bienes básicos en la isla. El documento, que será presentado en España, también señala que el 95% de los cubanos desaprueba la gestión del gobierno, una cifra que refleja no solo malestar económico, sino una fractura política cada vez más profunda.

De acuerdo con la información divulgada por Clarín Colombia, el estudio coloca a Cuba frente a uno de sus peores momentos sociales en décadas. En paralelo, el presidente Miguel Díaz-Canel insiste en que las reformas económicas aplicadas recientemente traerán mejoras, pero el contraste entre el discurso oficial y la realidad que reporta el Observatorio es brutal: inflación persistente, salarios insuficientes, escasez crónica y una población obligada a sobrevivir entre apagones, desabastecimiento y la búsqueda diaria de alimentos y medicinas. Más que una estadística aislada, el dato del 94% describe la normalización de la precariedad.

Lo que importa aquí no es solo la magnitud del número, sino su significado político. Cuando casi toda una sociedad dice estar empobrecida y además rechaza de forma abrumadora a su gobierno, el problema deja de ser coyuntural y se convierte en estructural. Las reformas anunciadas por Díaz-Canel —que en teoría buscan dinamizar la economía— llegan en un contexto de pérdida de confianza, migración masiva y desgaste institucional. En términos prácticos, eso golpea sobre todo a los sectores más vulnerables: jubilados, trabajadores estatales, familias dependientes de remesas y jóvenes que ven cada vez menos futuro dentro del país.

El informe también obliga a leer la situación cubana con una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto las medidas económicas del gobierno pueden corregir una crisis que ya es social, política y moral? Si el deterioro sigue en esta dirección, Cuba no solo enfrentará más pobreza, sino también una presión creciente sobre su legitimidad interna y sobre la estabilidad regional, en medio de una diáspora que sigue creciendo y de una población que cada vez confía menos en las promesas oficiales.

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