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Escándalo en la UNAM: un examen en línea, fraudes y 41 millones que no evitaron la trampa

Hace 1 hora
Escándalo en la UNAM: un examen en línea, fraudes y 41 millones que no evitaron la trampa

Imagen: infobae

El examen de admisión en línea de la UNAM, contratado por 41 millones de pesos, terminó exhibiendo fallas graves: reactivos filtrados, puntajes inusualmente altos y métodos de trampa difundidos en redes. El caso abre un debate incómodo sobre la vulnerabilidad de la evaluación digital en México.

El primer examen de admisión en línea de la UNAM, presentado como un salto hacia la modernización, terminó convertido en un bochorno institucional. Lo que debía ser una prueba de eficiencia y control derivó en denuncias por filtración de reactivos, puntajes fuera de patrón y un ecosistema de trampas que circuló abiertamente en TikTok, donde aspirantes compartieron tutoriales para engañar el sistema. En el centro del escándalo queda una empresa contratada por 41 millones de pesos que, según la información difundida por infobae, no logró blindar un proceso que debía ser casi hermético.

El problema no fue solo técnico, sino también simbólico. La combinación de exámenes en línea, herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT y métodos físicos de ocultamiento —incluidas cámaras 360 grados y otros recursos para evadir la supervisión— puso en evidencia la fragilidad de un modelo que dependía de la confianza en la tecnología y en la vigilancia remota. De acuerdo con infobae, la propia dinámica del examen permitió que circularan guías de fraude y que algunos aspirantes encontraran formas de resolver o consultar respuestas durante la prueba, en un contexto donde la presión por obtener un lugar en la UNAM sigue siendo enorme por la alta demanda y el cupo limitado.

Este episodio importa más allá del caso específico de la UNAM porque revela una tensión que ya afecta a universidades, gobiernos y empresas en toda América Latina: digitalizar procesos no equivale automáticamente a hacerlos más seguros. Cuando la selección académica depende de plataformas vulnerables, el daño no recae solo en la institución, sino también en los miles de jóvenes que compiten de manera legítima y quedan en desventaja frente a quienes sí logran vulnerar el sistema. En México, donde el acceso a la educación superior sigue siendo una barrera de movilidad social, un examen comprometido no es una anécdota: es una falla que golpea la credibilidad del mérito como regla de ingreso.

La UNAM ahora enfrenta un desafío doble. Por un lado, deberá explicar cómo un examen de esta magnitud quedó expuesto a tantas grietas; por el otro, tendrá que reconstruir la confianza pública en un proceso que debería ser el filtro más transparente posible. Si algo deja este episodio es una advertencia incómoda: la tecnología puede modernizar la admisión, pero sin controles reales también puede modernizar el fraude. Y cuando eso ocurre en la universidad más importante del país, el costo institucional se mide en dinero, reputación y, sobre todo, en credibilidad.

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