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Las cinco ciudades mejor valoradas para vivir en 2026, según The Economist

Hace 4 horas

The Economist ubicó a cinco ciudades entre las mejor valoradas para vivir en 2026 tras medir 173 urbes en seis categorías. El ranking vuelve a mostrar que la calidad de vida depende menos del tamaño de la ciudad y más de su capacidad de garantizar servicios, movilidad y espacios verdes.

La discusión sobre dónde se vive mejor en el mundo volvió a poner el foco en ciudades que combinan orden, servicios y planificación. Según informó infobae mundo, a partir del Índice Global de Habitabilidad elaborado por The Economist, cinco urbes se destacaron en 2026 entre 173 evaluadas por su desempeño en categorías como salud, educación, estabilidad, infraestructura, cultura y medioambiente. El resultado confirma una tendencia conocida pero cada vez más difícil de ignorar: las ciudades mejor valoradas no son necesariamente las más grandes o ricas, sino las que logran que la vida cotidiana funcione sin fricciones.

El estudio premia especialmente tres factores que hoy pesan más que nunca en la experiencia urbana: servicios públicos eficientes, movilidad bien pensada y acceso real a espacios verdes. En otras palabras, no se trata solo de cuánto produce una ciudad, sino de qué tan habitable resulta para quien la recorre todos los días. De acuerdo con la medición citada por infobae mundo, el ranking vuelve a mostrar una distancia importante entre los centros urbanos que invierten en transporte, salud y planificación, y aquellos que crecen de forma desordenada, con costos directos para sus habitantes en tiempo, dinero y bienestar.

Más allá del listado, el dato de fondo es político y económico. En un momento en que muchas ciudades del mundo enfrentan presión migratoria, crisis de vivienda, congestión y deterioro ambiental, el Índice Global de Habitabilidad funciona como una radiografía de prioridades públicas. Las urbes mejor posicionadas suelen tener instituciones más estables, menos violencia, redes de transporte más confiables y políticas urbanas que entienden la sostenibilidad como una necesidad y no como un lujo. Para la gente de a pie, eso se traduce en algo muy concreto: menos horas perdidas en desplazamientos, mejor acceso a parques, mejor atención médica y una sensación de seguridad que termina definiendo si una ciudad se disfruta o apenas se sobrevive.

En ese sentido, el ranking de 2026 no solo sirve para comparar destinos; también marca una hoja de ruta para gobiernos locales que siguen tratando la habitabilidad como un concepto abstracto. La experiencia de las ciudades mejor valoradas deja una lección incómoda: cuando la planificación urbana es seria, la calidad de vida mejora de forma visible; cuando se improvisa, el deterioro se siente en cada esquina. Y esa diferencia, hoy más que nunca, separa a las ciudades donde la vida se administra de las ciudades donde realmente se vive.

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