De La Espriella pide a Brasil una alianza contra el narcoterrorismo
Imagen: El Tiempo - Política
Las elecciones brasileñas entraron en una segunda vuelta marcada por el tema de seguridad y el peso político de Flávio Bolsonaro. En ese clima, Abelardo De La Espriella propuso acercar posturas con Brasil para una ofensiva regional contra el narcoterrorismo.
La segunda vuelta presidencial en Brasil, prevista para el 25 de octubre, se convirtió en un termómetro regional sobre seguridad, crimen organizado y alianzas políticas. En ese contexto, el abogado y aspirante colombiano Abelardo De La Espriella planteó la necesidad de estrechar lazos con Brasil para impulsar una ofensiva conjunta contra el narcoterrorismo, al considerar que sin seguridad no hay bases reales para sostener ningún proyecto político o económico.
La contienda en Brasil enfrenta al senador Flávio Bolsonaro con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, una competencia que no solo definirá el rumbo interno del país más grande de Suramérica, sino también el tono de su relación con vecinos como Colombia. La discusión sobre seguridad pública, control territorial y combate a las economías ilegales atraviesa la campaña y abre espacio para mensajes que buscan conectar con un electorado cansado de la violencia y de la expansión de las estructuras criminales.
La propuesta de De La Espriella no ocurre en el vacío. En América Latina, el narcotráfico dejó de ser un problema exclusivamente policial para convertirse en un fenómeno político, transfronterizo y profundamente social. Lo que pase en Brasil importa en Bogotá, en la frontera y en los corredores por donde circulan drogas, armas y dinero ilegal. Un eventual alineamiento entre sectores políticos afines a una línea dura de seguridad podría traducirse en cooperación más estrecha, pero también en mayores tensiones con gobiernos que priorizan otros enfoques frente al crimen organizado.
Para Colombia, esta discusión tiene un eco directo: la seguridad regional depende cada vez menos de decisiones aisladas y más de la capacidad de coordinar respuestas entre países que comparten rutas, amenazas y economías criminales. En ese tablero, Brasil no es un actor secundario. La segunda vuelta del 25 de octubre no solo elegirá un presidente; también puede redefinir la forma en que Suramérica enfrentará uno de sus problemas más persistentes y rentables: el narcoterrorismo.


