Defensoría impulsa proyecto para llevar paridad de género a las Altas Cortes
Imagen: El Tiempo - Política
La Defensoría del Pueblo presentó al Congreso un proyecto de ley que busca garantizar la paridad de género en las Altas Cortes colombianas. Hoy las mujeres ocupan apenas 17 de los 69 cargos de magistratura, una brecha que sigue marcando el poder judicial.
La Defensoría del Pueblo radicó ante el Congreso un proyecto de ley que busca corregir la baja presencia de mujeres en las Altas Cortes de Colombia, donde hoy solo 17 de los 69 cargos de magistratura están ocupados por ellas. La iniciativa pretende convertir la paridad de género en una regla efectiva dentro de las más altas instancias de la justicia, un espacio donde la representación femenina sigue siendo claramente minoritaria.
Según informó El Tiempo - Política, el texto está compuesto por tres artículos y apunta a cerrar una brecha que no es solo numérica, sino también institucional. En la práctica, el debate gira en torno a quiénes toman las decisiones judiciales más sensibles del país y qué tan representada está la mitad de la población en esos despachos. La Defensoría plantea que no basta con hablar de igualdad en abstracto: si la composición de las cortes no cambia, la concentración de poder seguirá reproduciendo los mismos desequilibrios históricos.
La discusión llega en un momento en que Colombia ha avanzado en varios frentes de participación política femenina, pero todavía arrastra rezagos profundos en los espacios de mayor poder real. Las Altas Cortes no son una excepción. Allí se deciden controversias constitucionales, interpretaciones legales de alto impacto y fallos que terminan afectando la vida cotidiana de millones de personas. Por eso importa quién integra esas salas: no se trata de una cuota simbólica, sino de la legitimidad democrática del sistema judicial y de la diversidad de miradas al momento de impartir justicia.
El proyecto abre ahora un pulso político en el Congreso. Sus defensores sostendrán que la paridad es una corrección necesaria frente a décadas de exclusión; sus críticos probablemente advertirán sobre la forma de implementarla y los límites de imponer reglas de composición en órganos que, por tradición, han funcionado con criterios estrictamente meritocráticos. Pero el dato de fondo ya está sobre la mesa: con 17 magistradas de 69, el acceso de las mujeres a la cúpula judicial sigue lejos de reflejar la composición del país. Y mientras esa brecha persista, la igualdad seguirá siendo más una promesa que una realidad en la justicia colombiana.




