Por qué Colombia sigue lejos de desmontar el 4x1.000

Imagen: infobae colombia
La eliminación del 4x1.000 en Colombia no está cerca. Expertos advierten que, antes de desmontar ese tributo, el país tendría que mostrar una estabilidad fiscal mucho mayor y encontrar reemplazos seguros para un recaudo que hoy sigue siendo clave.
La eliminación del 4x1.000 en Colombia sigue siendo, por ahora, una discusión más política que fiscal. Aunque el tributo carga con un fuerte rechazo ciudadano por gravar cada movimiento bancario, expertos consultados por infobae colombia advierten que desmontarlo sin una fuente de reemplazo sólida abriría un hueco difícil de cubrir en las cuentas públicas, justo cuando el Gobierno intenta sostener ingresos y evitar un nuevo choque en el recaudo.
El punto central no es solo cuánto incomoda el impuesto, sino cuánto pesa en la caja del Estado. Por eso, quienes analizan el tema insisten en que un desmonte gradual solo sería viable en un escenario de mayor estabilidad macroeconómica y con una estrategia clara de sustitución tributaria. En ese contexto, explican, podrían revisarse gravámenes de menor impacto fiscal, como el impuesto al patrimonio, cuya recaudación es más limitada y, en teoría, más fácil de reemplazar sin desajustar de forma inmediata el presupuesto.
La discusión revela una tensión de fondo en Colombia: el país quiere aliviar la carga sobre los ciudadanos y el sistema financiero, pero al mismo tiempo depende de impuestos de recaudo relativamente fácil para sostener el gasto público. El 4x1.000 nació como una medida temporal y terminó convertido en una herramienta permanente del fisco, una señal de la dificultad que tiene el Estado para renunciar a tributos que, aunque impopulares, le garantizan liquidez. Por eso su eliminación no depende solo de voluntad política, sino de una reforma más amplia que ordene el sistema, reduzca la dependencia de impuestos distorsivos y encuentre una ruta creíble de financiación.
En términos prácticos, el debate importa para millones de personas y empresas que cada día sienten el costo de mover su dinero. Pero también importa para algo más grande: la capacidad del Estado colombiano de salir de la lógica de parches tributarios y avanzar hacia un esquema más estable, progresivo y predecible. Mientras eso no ocurra, el 4x1.000 seguirá siendo una de esas cargas que todos critican, pero que nadie se atreve a desmontar sin mirar antes el hueco que dejaría en las finanzas públicas.



