Mallorca suma 10.680 piscinas nuevas y Terraferida pide frenar las licencias
Terraferida denunció que Mallorca sumó 10.680 piscinas nuevas entre 2015 y 2024, con un tercio levantadas en suelo rústico. La organización pide frenar por completo las licencias por el impacto hídrico, turístico e inmobiliario.
Mallorca ha añadido 10.680 piscinas nuevas en apenas nueve años, y casi un tercio de ellas se levantó en suelo rústico, una tendencia que la organización conservacionista Terraferida considera insostenible en plena crisis climática y de sequía. El dato, presentado este lunes en Palma, apunta a una expansión acelerada de este tipo de infraestructuras privadas en una isla donde el agua es cada vez más escasa y más disputada.
Según explicó la portavoz de la entidad, Antònia Fuster, el recuento equivale a una media de 1.186 piscinas por año, unas 23 cada semana o tres al día. El estudio se elaboró a partir de fotografías aéreas, por lo que solo contempla piscinas descubiertas y deja fuera las cubiertas y desmontables. Del total, 3.239 se construyeron en suelo rústico y 7.441 en suelo urbano. Para Terraferida, las más preocupantes son las que ocupan terreno no urbanizado, porque suelen venir acompañadas de césped, solariums y edificaciones auxiliares que terminan erosionando el uso agrario y forestal del territorio.
La denuncia no se limita al impacto paisajístico. Fuster advirtió que este boom está íntimamente ligado al alquiler turístico, a la construcción en suelo rústico y a la especulación inmobiliaria: una piscina revaloriza la propiedad y mejora su atractivo para el mercado vacacional. El geógrafo Mateu Vic, autor del estudio, fue más allá al señalar que el problema no es solo ambiental sino también social, porque convierte tierra útil para la población local en un activo orientado al negocio turístico. El investigador subrayó además que este fenómeno se concentra sobre todo en Palma y su corona metropolitana, especialmente en Marratxí, Calvià y Llucmajor, donde la presión urbanística ya venía tensionando el territorio desde hace años.
El contexto hace más grave la alerta. Terraferida recordó que 47 municipios entraron este año en situación de alerta o prealerta por sequía antes de que arrancara el verano, lo que vuelve todavía más difícil justificar un uso intensivo e innecesario del agua en piscinas privadas y jardines asociados. La organización reclama prohibir por completo la concesión de nuevas licencias, una medida que hoy choca con los intereses del mercado inmobiliario y turístico, pero que abre un debate de fondo sobre quién puede seguir consumiendo agua en una isla que ya no da más de sí. En Mallorca, el agua no solo define el verano: también está empezando a medir la desigualdad entre quienes rentabilizan el territorio y quienes tienen que vivir con sus límites.


