Detienen en Lima a presunto reclutador de peruanos para la guerra de Rusia en Ucrania
Un presunto reclutador fue detenido en Lima por captar a un peruano para enviarlo a Rusia con la promesa de salario y traslado gratis. El caso destapa una red de engaño que ya habría alcanzado a 459 peruanos, con muertos, desaparecidos y prisioneros.
La detención en Lima de un hombre acusado de captar y facilitar el viaje de un peruano a Rusia para sumarlo a la guerra contra Ucrania expone una ruta de reclutamiento que, según las autoridades peruanas, ya habría atrapado a cientos de ciudadanos bajo promesas laborales y económicas. El caso no solo abre una investigación por trata de personas agravada, sino que vuelve visible el costo humano de una guerra que sigue extendiéndose más allá del campo de batalla.
De acuerdo con la Fiscalía Provincial Especializada en Delitos de Trata de Personas de Lima Norte, el sospechoso, identificado con las iniciales L.V., recibió una detención preliminar por siete días mientras avanzan las diligencias. La denuncia sostiene que entre marzo y abril habría convencido a la víctima de viajar a Rusia con la oferta de un pago mensual de 2.600 dólares y la promesa de que el traslado sería gratuito. Una vez en territorio ruso, el peruano habría pasado por evaluaciones médicas para su ingreso al servicio militar, fue inducido a firmar un contrato en ruso y se le habría ofrecido un bono de 26.000 dólares que nunca recibió. Después, según la investigación, terminó en uno de los frentes del conflicto.
Lo que hace especialmente grave este expediente es que no se trata de un hecho aislado. En agosto, la Cancillería de Perú reconoció que al menos 459 peruanos habrían sido captados por Rusia bajo engaños similares para ser reclutados y enviados a la guerra. La misma autoridad informó que once ya murieron, 114 están desaparecidos y tres permanecen como prisioneros en manos de Ucrania. En ese contexto, la fiscal Luisa Quispe impulsó la investigación que derivó en la captura del presunto reclutador y en el allanamiento de su vivienda, donde fueron incautados dispositivos electrónicos, tarjetas bancarias y dinero en efectivo en soles y dólares. La organización Aerial Recovery también participa en el apoyo a la intervención, según informó el Ministerio Público.
Más allá del caso penal, el episodio revela una combinación peligrosa de necesidad económica, propaganda y abuso de confianza. Cuando una oferta de empleo termina convirtiéndose en un traslado a una zona de guerra, el problema deja de ser solo migratorio o laboral y entra de lleno en la lógica de la trata de personas. Para Perú, la cifra de captados ya es una alerta de Estado; para las familias, en cambio, el drama es más concreto: hijos, hermanos o padres desaparecen en un conflicto ajeno del que muchas veces salen apenas con una llamada desesperada desde el frente. Y mientras Lima intenta frenar estas redes, la gran pregunta sigue siendo cuántos más han salido del país sin saber realmente a qué se estaban exponiendo.



