Colombia

Deudas, redes saturadas y El Niño encienden las alarmas sobre las tarifas de energía

Hace 1 hora

El sistema eléctrico colombiano vuelve a mostrar señales de alarma: Asocodis advierte que la falta de liquidez, las redes saturadas y el mayor uso de térmicas podrían presionar al alza las tarifas. La combinación, agravada por deudas del Gobierno y el fenómeno de El Niño, pone en riesgo el bolsillo de los usuarios.

El sector eléctrico colombiano entra en una zona de riesgo que puede terminar golpeando directamente la factura de millones de hogares. La advertencia no es menor: Asocodis, el gremio que agrupa a los distribuidores de energía, sostiene que el país enfrenta una “tormenta perfecta” marcada por falta de liquidez en la cadena, redes cada vez más saturadas y una mayor dependencia de las plantas térmicas, un escenario que, de no corregirse, puede traducirse en nuevas presiones sobre las tarifas.

Según informó infobae colombia, el diagnóstico del gremio se cruza con dos problemas que ya venían cocinándose desde hace meses: las deudas acumuladas del Gobierno con el sector y el impacto del fenómeno de El Niño sobre la operación del sistema. Cuando baja la oferta hídrica y aumenta la generación térmica, el costo de producir energía sube. Y cuando a eso se suma la fragilidad financiera de las empresas distribuidoras, la cadena completa pierde capacidad para absorber los choques sin trasladarlos al usuario final.

Lo más delicado es que este no es solo un debate técnico entre expertos del mercado eléctrico. En Colombia, donde una parte importante de la población ya siente el peso de la inflación y del encarecimiento de los servicios públicos, cualquier ajuste adicional en energía tiene efectos inmediatos sobre el costo de vida. La electricidad no solo impacta el recibo mensual del hogar; también se mete en la estructura de precios de comercios, pequeñas industrias, transporte y producción de alimentos. Por eso la alerta de Asocodis debe leerse como una señal de riesgo económico más amplia, no como una disputa gremial aislada.

El problema de fondo es que el país lleva años posponiendo decisiones estructurales sobre expansión de redes, pago oportuno de obligaciones estatales y fortalecimiento del sistema para enfrentar fenómenos climáticos cada vez más frecuentes. Mientras esa discusión se aplaza, el margen de maniobra se reduce. Si la liquidez sigue estrechándose y el sistema continúa dependiendo más de tecnologías costosas para cubrir la demanda, el resultado más probable es una presión sostenida sobre las tarifas. Y en un país donde el ingreso de la mayoría de los hogares no crece al ritmo de los servicios esenciales, esa combinación puede convertirse en una nueva fuente de malestar social.

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