Colombia

MinMinas recibe alerta por deudas, El Niño y presión sobre el sistema eléctrico

Hace 2 horas

El sistema eléctrico colombiano vuelve a encender alarmas: el sector advierte que llega a 2026 con deudas acumuladas, riesgo climático y una demanda en alza. La advertencia cae sobre la nueva ministra de Minas, María Nohemi Arboleda, en un momento delicado para evitar apagones.

La nueva ministra de Minas y Energía, María Nohemi Arboleda, asume el cargo con una advertencia que no es menor: el sistema eléctrico colombiano está bajo presión y podría enfrentar tensiones serias si no se corrigen a tiempo las deudas con las termoeléctricas, la posibilidad de un nuevo Fenómeno de El Niño y el aumento sostenido del consumo de energía. La alerta, lanzada por Andesco según informó Infobae Colombia, deja claro que el desafío no es solo administrativo, sino de seguridad energética para todo el país.

El panorama que recibe Arboleda combina varios focos de riesgo al mismo tiempo. Por un lado, persisten obligaciones financieras con plantas térmicas que cumplen un papel clave cuando baja la generación hídrica; por otro, el clima vuelve a aparecer como una variable crítica, con la amenaza de una temporada seca que podría reducir los niveles de los embalses. A eso se suma un dato incómodo para cualquier gobierno: la demanda de energía sigue creciendo, lo que obliga a mantener una oferta estable, confiable y suficiente en un contexto de incertidumbre. En otras palabras, el sistema necesita más respaldo justo cuando sus márgenes de maniobra parecen estrecharse.

El asunto importa porque Colombia sigue dependiendo en buena medida de la generación hidráulica, y eso la hace vulnerable cuando el agua escasea. En episodios anteriores de El Niño, el país ya ha visto cómo se tensionan tarifas, reservas y confiabilidad del suministro, mientras el Gobierno se ve forzado a tomar medidas de emergencia para evitar apagones. Por eso, la advertencia de Andesco no puede leerse como una queja gremial más: es un recordatorio de que la estabilidad energética también depende de decisiones financieras oportunas, reglas claras para el mercado y capacidad de anticipación. Si el Estado no logra ordenar la caja del sector, el riesgo no solo lo asumen las empresas, sino también hogares, comercios e industrias que dependen de un servicio continuo para funcionar.

Lo que está en juego es más que un balance entre cuentas y generación. La ministra llega a una cartera donde cualquier retraso puede traducirse en costos económicos y políticos. Si la presión sobre las termoeléctricas continúa, si el clima aprieta y si el consumo sigue subiendo sin una respuesta rápida del Gobierno, el país podría acercarse otra vez a una discusión conocida en Colombia: cómo evitar que la fragilidad del sistema eléctrico termine golpeando la vida cotidiana de millones de usuarios.

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