Colombia

Molano dice que grupos armados fueron a Ucrania a aprender sobre drones

Hace 1 hora

Diego Molano afirmó que ELN, disidencias y Clan del Golfo habrían enviado combatientes a Ucrania para aprender tácticas con drones. Sus señalamientos, sin pruebas públicas en la información divulgada, reabren el debate sobre la sofisticación tecnológica de los grupos armados en Colombia.

El exministro de Defensa Diego Molano lanzó una acusación de alto voltaje político y militar: según dijo en Recap Blu, integrantes del ELN, las disidencias de las Farc y el Clan del Golfo habrían viajado a Ucrania en los últimos dos años para participar en la guerra y regresar con conocimientos sobre drones y otras tecnologías de combate. La afirmación, de ser confirmada, implicaría un salto en la capacidad operativa de esos grupos y pondría en alerta a la Fuerza Pública por la transferencia de saberes desde un conflicto internacional hacia la guerra interna colombiana.

De acuerdo con la versión expuesta por Molano, algunos miembros de esas organizaciones habrían permanecido varios meses en territorio ucraniano, donde recibieron entrenamiento y experiencia en el uso de aeronaves no tripuladas. El exfuncionario sostuvo que, tras regresar al país, se reincorporaron a sus estructuras y habrían transmitido lo aprendido a sus mandos y a otros integrantes. También aseguró que hoy esos grupos no solo operan con drones de señal, sino con equipos más avanzados, incluso con capacidad óptica, lo que haría más difícil su detección y neutralización.

El señalamiento no es menor porque toca una de las tendencias más preocupantes de los conflictos armados contemporáneos: la difusión del conocimiento bélico a bajo costo mediante tecnologías accesibles. En Colombia, los drones ya han sido usados en ataques contra instalaciones militares y policiales, así como para labores de inteligencia y transporte de explosivos. Molano fue más allá y advirtió que algunas estructuras estarían ensayando ataques con enjambres de drones, una modalidad que multiplica el riesgo para bases, puestos de control y activos estratégicos del Estado. Mencionó, además, el caso del ataque contra un radar de la Fuerza Aérea en Candelaria, Valle del Cauca, como ejemplo del impacto que estas herramientas pueden tener sobre la vigilancia aérea.

Sin embargo, las declaraciones del exministro llegaron sin documentos, sin cifras verificables sobre cuántos hombres habrían viajado y sin precisiones sobre los lugares de entrenamiento. Esa ausencia de respaldo público obliga a tratar la denuncia con cautela, aunque no la vuelve irrelevante. En un país donde los grupos armados adaptan rápido sus métodos, cualquier indicio sobre aprendizaje militar en escenarios externos merece verificación urgente. La discusión de fondo no es solo si hubo o no colombianos en Ucrania: es cómo el conflicto interno está absorbiendo tecnologías de guerra cada vez más sofisticadas y qué tan preparada está Colombia para responder a esa evolución.

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