Festival caleño cumple diez años y expande su cine ambiental por el Pacífico
Imagen: El Tiempo (Colombia)
El festival caleño de cine ambiental cumple una década y prepara una nueva gira por comunidades del Pacífico colombiano. Del 27 de agosto al 12 de septiembre de 2026, ‘Lazos Pacíficos’ llevará su sexta itinerancia audiovisual a territorios que rara vez entran en el circuito cultural tradicional.
El festival caleño de cine ambiental que nació hace diez años con vocación pedagógica y territorial se prepara para dar un nuevo paso en su expansión regional. Entre el 27 de agosto y el 12 de septiembre de 2026, realizará su sexta Gira Regional ‘Lazos Pacíficos’, una iniciativa de itinerancia audiovisual que llevará películas, conversaciones y actividades comunitarias a distintos puntos del litoral, reforzando una apuesta que ya no se limita a Cali ni a Colombia, sino que empieza a proyectarse como referente para América Latina.
La importancia de esta gira no está solo en la programación, sino en el lugar donde ocurre. El Pacífico colombiano ha sido históricamente una región golpeada por el abandono estatal, las brechas de conectividad y el acceso desigual a la oferta cultural. En ese contexto, llevar cine ambiental a comunidades que rara vez figuran en el mapa de los grandes festivales significa algo más que exhibir documentales: implica abrir una conversación sobre territorio, agua, biodiversidad, minería, deforestación y formas de vida amenazadas por modelos de desarrollo que suelen decidirse lejos de quienes cargan con sus consecuencias. Según informó El Tiempo (Colombia), esta sexta gira consolida una línea de trabajo que ha crecido con el tiempo y que ahora busca inspirar experiencias similares en otros países de la región.
Ese es, precisamente, el valor político y cultural del proyecto. Mientras en las capitales el debate ambiental suele quedarse en cifras, cumbres y discursos institucionales, en territorios como el Pacífico la crisis climática se vive en el día a día: en la pérdida de manglares, en la presión sobre ríos y bosques, en la fragilidad de economías locales que dependen directamente del equilibrio natural. Por eso este tipo de festivales funciona como herramienta de educación y, al mismo tiempo, como mecanismo de reconocimiento: pone en pantalla historias que conectan la emergencia ambiental con las comunidades que la enfrentan primero y con menos recursos. En una región donde el acceso a la cultura todavía es un privilegio desigual, la itinerancia audiovisual también es una forma de justicia territorial.
Lo que ocurre con ‘Lazos Pacíficos’ dice mucho más que la evolución de un festival. Muestra que el cine ambiental puede salir de los recintos urbanos y convertirse en una práctica de diálogo comunitario con impacto real. Si esta experiencia logra sostenerse y replicarse, puede ofrecer una ruta útil para otras ciudades y países latinoamericanos: no basta con hablar de sostenibilidad, también hay que llevar la conversación a quienes viven en la primera línea de la crisis. Y ahí, justamente, está la fuerza de este proyecto caleño que cumple diez años: entender que la conciencia ambiental no se construye solo en las pantallas, sino también en el territorio.




