Director de la UNP se disculpa con el Centro Democrático tras polémicos trinos de campaña
Imagen: El Tiempo - Política
El director de la UNP, Didier Fabián Blanco, ofreció disculpas públicas al Centro Democrático por los trinos que publicó durante la campaña al Congreso y a la Presidencia. El gesto abre un nuevo capítulo en la tensión entre una entidad clave de seguridad y uno de los partidos más críticos del Gobierno.
El director de la Unidad Nacional de Protección (UNP), Didier Fabián Blanco, terminó pidiendo disculpas al Centro Democrático por varios de los comentarios que publicó en redes sociales durante la campaña electoral al Congreso y a la Presidencia. La rectificación no es menor: llega desde una entidad encargada de proteger a líderes amenazados y, al mismo tiempo, deja ver que los mensajes de tono político en plena contienda siguen pasando factura en el servicio público.
Según informó El Tiempo - Política, Blanco fue cuestionado por algunos de los trinos que difundió en ese periodo, publicaciones que desde sectores del uribismo fueron interpretadas como señales de cercanía con una postura partidista. La controversia obligó al funcionario a reconocer el malestar generado y a ofrecer perdón al partido opositor. Aunque el contenido exacto de esos mensajes no fue detallado en la información conocida, el episodio confirma que en Colombia las redes sociales ya no son un territorio inocente para los altos cargos del Estado: lo que se escribe en campaña puede reaparecer después como un lastre político y ético.
El caso importa por una razón de fondo: la UNP no es cualquier dependencia. Es la entidad que administra esquemas de protección para periodistas, líderes sociales, excombatientes, políticos y ciudadanos en riesgo, en un país donde la violencia contra quienes hacen oposición, denuncian o lideran procesos comunitarios sigue siendo una herida abierta. Por eso, cuando su director queda envuelto en una discusión sobre mensajes partidistas, la conversación va más allá de una pelea de trinos. Lo que queda en cuestión es la neutralidad institucional, la confianza de los protegidos y la capacidad del Gobierno para sostener una línea clara entre activismo político y función pública.
Para el Centro Democrático, la disculpa puede leerse como una victoria simbólica en medio de su relación tensa con el Ejecutivo. Para el Gobierno, en cambio, el episodio se suma a una lista de roces que alimentan la percepción de polarización permanente. Y para la ciudadanía, que suele ver estos cruces como batallas lejanas, el efecto es más concreto de lo que parece: cada señal de sesgo en una entidad sensible erosiona la credibilidad en el Estado y refuerza la idea de que la protección, en Colombia, también depende del clima político del momento.


