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El PSOE se incomoda con Zapatero mientras Ferraz espera su cita en la Audiencia Nacional

Hace 2 horas
El PSOE se incomoda con Zapatero mientras Ferraz espera su cita en la Audiencia Nacional

Imagen: El País

La cúpula socialista contiene el malestar por la actuación de José Luis Rodríguez Zapatero en un asunto que ha generado ruido interno y judicial. Ferraz intenta bajar la tensión a la espera de su declaración la próxima semana en la Audiencia Nacional.

La inquietud se ha instalado en el PSOE por un episodio que, más allá de su dimensión judicial, ha golpeado de lleno la imagen pública del partido: dirigentes socialistas reprochan a José Luis Rodríguez Zapatero que haya atribuido a las joyas un valor inferior al que, según esa versión, les correspondería. El malestar no es menor porque en Ferraz temen que el expresidente, lejos de cerrar la polémica, esté ampliando el foco sobre un caso que ya ha empezado a contaminar el clima interno del socialismo, según publicó El País.

La dirección del partido, consciente del daño político que puede producir cualquier fractura visible en torno a una figura histórica como Zapatero, ha optado por una estrategia de contención. Ferraz remite a la declaración que el exjefe del Gobierno deberá prestar la próxima semana en la Audiencia Nacional, un movimiento que revela tanto prudencia como nerviosismo. En privado, fuentes socialistas consultadas por El País admiten que la sensación es que la salida del expresidente no está ayudando a calmar las aguas, sino que está alimentando una conversación incómoda sobre credibilidad, versiones y responsabilidades. En un partido acostumbrado a medir cada gesto cuando hay un frente judicial abierto, el problema no es solo lo que ocurra en el tribunal, sino el eco político que se genera antes incluso de que se produzca la comparecencia.

El episodio importa porque Zapatero no es un dirigente cualquiera dentro del PSOE: sigue siendo un símbolo de poder institucional, de etapa de gobierno y de peso moral dentro de la organización. Cuando una figura de ese calibre entra en el radar judicial, la repercusión supera el expediente concreto y se convierte en una prueba de estrés para el partido entero. El PSOE sabe que la oposición y buena parte del debate público leerán cualquier contradicción como síntoma de desorden interno, y por eso la preocupación va más allá del detalle sobre la valoración de unas joyas. En la política española, donde la percepción de opacidad castiga tanto como el hecho en sí, cada explicación mal calibrada termina multiplicando el coste.

La clave en los próximos días estará en si la declaración de Zapatero sirve para aclarar los hechos o para prolongar la sospecha. Ferraz intenta ganar tiempo y evitar una reacción precipitada, pero el daño reputacional ya está en marcha y puede terminar salpicando no solo al expresidente, sino al conjunto del socialismo en un momento especialmente sensible. Si el testimonio ante la Audiencia Nacional despeja dudas, el PSOE respirará. Si no, el caso se convertirá en otro recordatorio de que, en política, los problemas que se minimizan a tiempo suelen crecer cuando ya han salido de la sede del partido.

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