Colombia

Disidencias atacan con drones y explosivos una base militar y una subestación en Cauca

Hace 59 minutos

Las disidencias de las Farc lanzaron un ataque coordinado contra una base militar y una subestación de Policía en Inzá y Cajibío, Cauca, con disparos, explosivos y drones. Hasta ahora, las autoridades no reportan heridos, pero la ofensiva vuelve a poner al departamento en máxima alerta.

Las disidencias de las Farc volvieron a golpear en Cauca con una ofensiva coordinada contra una base militar y una subestación de Policía en los municipios de Inzá y Cajibío. El ataque, que incluyó disparos, explosivos y el uso de drones, confirma que los grupos armados ilegales siguen ampliando su capacidad para presionar a la fuerza pública en una de las regiones más castigadas por la violencia en Colombia. Hasta el cierre de esta edición, las autoridades no habían reportado personas heridas.

De acuerdo con lo que informó infobae colombia, la acción armada se desarrolló de manera simultánea contra instalaciones estratégicas de la fuerza pública, lo que sugiere una operación planeada más allá de una arremetida aislada. El uso combinado de armas de fuego, artefactos explosivos y drones marca una evolución preocupante en las dinámicas del conflicto: ya no se trata solo de hostigamientos convencionales, sino de tácticas pensadas para saturar la capacidad de respuesta estatal y generar temor en los cascos urbanos y sus alrededores.

Lo ocurrido en Inzá y Cajibío no puede leerse como un hecho aislado. Cauca se ha convertido en uno de los epicentros de la disputa armada entre disidencias, estructuras de narcotráfico y la fuerza pública, en medio de una geografía que favorece los corredores ilegales y dificulta el control territorial. Cada ataque de este tipo no solo pone en riesgo a policías y militares; también golpea a la población civil, que termina viviendo entre retenes, explosiones, confinamientos y el cierre de rutas que conectan comunidades enteras con servicios básicos, comercio y atención médica. En la práctica, la violencia sigue marcando el ritmo de la vida cotidiana en amplias zonas del departamento.

El hecho también deja otra señal incómoda para el Gobierno: la capacidad de estas disidencias no solo sigue vigente, sino que se adapta. El uso de drones en ataques contra objetivos oficiales revela que los grupos armados están incorporando herramientas cada vez más sofisticadas, mientras el Estado mantiene una lucha fragmentada para contenerlos. Si no hay una respuesta sostenida en inteligencia, presencia territorial y protección a la población, Cauca seguirá siendo un laboratorio de guerra donde la promesa de control institucional choca con una realidad mucho más dura en el terreno.

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