Cartagena recupera predios en Pasacaballos y abre paso a un megacolegio
Imagen: El Tiempo (Colombia)
La justicia respaldó al Distrito de Cartagena en la recuperación de predios ocupados ilegalmente en Pasacaballos, un fallo que protege patrimonio público y abre paso a un megacolegio. El caso marca un precedente sobre el control del suelo en zonas estratégicas de la ciudad.
La recuperación de varios predios en el corregimiento de Pasacaballos no es solo una disputa por tierra: es una victoria jurídica y política para el Distrito de Cartagena, que logró que la justicia avalara su propiedad sobre esos terrenos ocupados de manera ilegal. Con esa decisión, la ciudad blinda parte de su patrimonio público y despeja el camino para destinar uno de los lotes a la construcción de un megacolegio, una obra que puede cambiar la oferta educativa en una zona históricamente rezagada.
Según informó El Tiempo (Colombia), el fallo favorece al Distrito en medio de una controversia que llevaba tiempo en curso y que giraba en torno al uso indebido de predios públicos en Pasacaballos, un corregimiento clave por su ubicación estratégica en la dinámica portuaria e industrial de Cartagena. La decisión judicial no solo reconoce la titularidad de la administración local, sino que también refuerza la capacidad institucional para recuperar bienes que habían quedado en manos de ocupantes sin derecho legítimo sobre esos terrenos. En términos prácticos, esto significa que el gobierno local ya no tendrá que seguir litigando en el vacío para avanzar con proyectos de interés social sobre ese suelo.
El caso importa porque en ciudades como Cartagena la presión sobre la tierra suele ser enorme: entre expansión urbana, intereses privados y ausencia de control efectivo, los predios públicos terminan muchas veces capturados por ocupaciones irregulares o por conflictos de largo aliento que frenan inversiones esenciales. Que la justicia respalde al Distrito no solo protege activos de la ciudad, sino que envía un mensaje sobre la necesidad de ordenar el territorio con reglas claras. Y en Pasacaballos el impacto puede ser tangible: un megacolegio no es un anuncio menor en un sector donde la infraestructura educativa suele quedarse corta frente a las necesidades de la comunidad.
Más allá del caso puntual, este episodio deja una lección de fondo: en Colombia, recuperar el dominio sobre bienes públicos sigue siendo una batalla tan jurídica como administrativa. Cuando esas disputas se resuelven a favor del Estado, el beneficio no se mide únicamente en metros cuadrados recuperados, sino en la posibilidad real de convertir suelo improductivo o disputado en servicios para la gente. En Cartagena, donde la desigualdad territorial es visible y persistente, que un predio recupere su función pública puede ser la diferencia entre el abandono y una inversión que deje huella.




