Cali despide a la patrullera María José Recuero en una velatón multitudinaria
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Cali vivió una velatón marcada por el duelo y la indignación tras la muerte de la patrullera María José Recuero, de 20 años, quien murió después de enfrentarse a unos ladrones. La comunidad y la Policía le rindieron homenaje en el comando metropolitano, estaciones y CAI de la ciudad.
Cali volvió a detenerse para despedir a una de sus uniformadas más jóvenes. En una velatón realizada en el comando de la Policía Metropolitana, así como en estaciones y CAI de la ciudad, ciudadanos y agentes rindieron homenaje a la patrullera María José Recuero, de 20 años, cuya muerte ha causado consternación por las circunstancias en las que ocurrió: tras intervenir en un acto de heroísmo al enfrentarse a unos ladrones en la capital vallecaucana.
La ceremonia estuvo marcada por el silencio, las velas encendidas y el acompañamiento de compañeros de servicio, vecinos y miembros de la comunidad que acudieron a expresar solidaridad con la familia y con la institución. El gesto colectivo no solo buscó honrar la memoria de la joven uniformada, sino también enviar un mensaje de respaldo a quienes patrullan las calles en medio de una ciudad que sigue lidiando con hechos de inseguridad que golpean por igual a civiles y autoridades.
El caso de Recuero pone sobre la mesa una discusión incómoda pero inevitable: el costo humano de enfrentar la delincuencia en primera línea. Su muerte no se lee únicamente como una tragedia individual, sino como un reflejo de los riesgos permanentes que asumen policías jóvenes en escenarios urbanos donde la reacción frente al delito puede terminar en desenlaces fatales. En Cali, donde la percepción de inseguridad sigue pesando en la vida cotidiana, episodios como este reavivan el debate sobre protección, protocolos de actuación y las condiciones en las que opera la Fuerza Pública.
Más allá del homenaje, la velatón dejó una sensación compartida de dolor y de urgencia. Dolor por una vida truncada a los 20 años, y urgencia por revisar qué tanto respaldo real reciben quienes salen cada día a contener el crimen. Para la ciudad, la muerte de María José Recuero no quedará solo como una noticia policial: será también un símbolo de las fisuras que deja la violencia cuando alcanza incluso a quienes están encargados de enfrentarlala.



