Trump pidió a Musk retirar restricciones de velocidad de Starlink en Ucrania
Imagen: infobae mundo
La red Starlink volvió a operar con mayor normalidad en Ucrania después de una conversación entre Donald Trump y Elon Musk, según informó infobae mundo. Aun así, autoridades ucranianas advirtieron que el servicio todavía no recupera todas sus funciones.
La red satelital Starlink, pieza clave para las comunicaciones en Ucrania desde el inicio de la guerra, comenzó a funcionar con mayor normalidad el jueves después de una conversación telefónica entre Donald Trump y Elon Musk, de acuerdo con infobae mundo. El alivio fue inmediato, pero no total: responsables del país señalaron que el servicio aún no ha recuperado todas sus capacidades, en un recordatorio de cuán dependiente se ha vuelto Kiev de una infraestructura privada en medio del conflicto.
Según la información difundida por infobae mundo, Trump le pidió a Musk que retirara las restricciones de velocidad aplicadas a Starlink en territorio ucraniano. Esa petición, en apariencia técnica, tiene un fondo político mucho más amplio: la conectividad satelital no solo sostiene operaciones militares y de inteligencia, también permite coordinar evacuaciones, mantener comunicación entre unidades desplegadas y preservar enlaces esenciales en zonas donde las redes terrestres han sido destruidas por los ataques rusos. En una guerra moderna, limitar la velocidad de transmisión equivale a limitar la capacidad de respuesta.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa la influencia que puede ejercer una empresa privada sobre un recurso estratégico en un escenario bélico. Starlink ha sido una herramienta decisiva para Ucrania, pero también un punto de vulnerabilidad porque su funcionamiento depende de decisiones corporativas y de un ecosistema político donde pesan Washington, la Casa Blanca y la relación personal entre sus protagonistas. Si bien la señal mejoró tras el contacto entre Trump y Musk, el hecho de que Kiev siga reportando fallas muestra que la disputa por las telecomunicaciones es también una disputa por poder, autonomía y control en la guerra.
Para Ucrania, el asunto no es menor: cada interrupción o limitación en Starlink puede traducirse en retrasos operativos y mayor exposición en el frente. Para el resto del mundo, el caso deja una advertencia incómoda sobre el futuro de la infraestructura crítica: cuando la conectividad de un país en guerra depende de una sola red comercial, la línea entre tecnología, política y seguridad nacional se vuelve peligrosamente delgada.

