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Trump abre la puerta a una cumbre con Putin y Xi sobre Ucrania

Hace 7 horas

Donald Trump abrió la puerta a una reunión con Vladimir Putin y Xi Jinping para intentar mover la aguja de la guerra en Ucrania. El encuentro, que podría darse en noviembre durante la cumbre de APEC en Shenzhen, también incluiría la discusión sobre armas nucleares.

Donald Trump volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de un encuentro de alto nivel con Vladimir Putin y Xi Jinping para explorar una salida a la guerra en Ucrania, en una señal de que la Casa Blanca busca combinar diplomacia y presión en uno de los conflictos más delicados del tablero global. El presidente estadounidense sostuvo que esa cita podría celebrarse en Shenzhen, durante la cumbre de APEC de noviembre, y que además del conflicto armado se hablaría del control de armamento nuclear.

De acuerdo con lo informado por infobae mundo, la iniciativa no llega con garantías de resultados inmediatos. Tanto Pekín como Moscú han enfriado la expectativa de un acuerdo concreto, lo que sugiere que la propuesta de Trump funciona por ahora más como una apuesta política y diplomática que como un avance real en las negociaciones. Aun así, el solo hecho de plantear una mesa con los líderes de Estados Unidos, China y Rusia revela la magnitud de la crisis y el interés de Washington en involucrar a las potencias que tienen capacidad de influir en el rumbo del conflicto.

El contexto importa porque la guerra en Ucrania ha desbordado el frente militar y se ha convertido en un pulso geopolítico entre bloques, con impacto directo en seguridad internacional, energía y comercio. Incluir el tema de las armas nucleares en la conversación amplía el alcance de la discusión: no se trataría solo de buscar una salida a la invasión rusa, sino también de contener una carrera estratégica que preocupa a Europa, Asia y al propio sistema de seguridad global. Para Washington, una reunión así también sería una señal hacia el electorado interno: la imagen de un presidente dispuesto a sentar en la misma mesa a las tres mayores potencias nucleares.

Pero la distancia entre el anuncio y un resultado concreto sigue siendo grande. Sin señales de concesiones claras desde Moscú y Pekín, la eventual cumbre en Shenzhen podría terminar siendo más un gesto diplomático de alto perfil que el inicio de un verdadero proceso de paz. En conflictos de esta escala, las fotos pesan, pero los acuerdos reales dependen de condiciones que hoy todavía no están maduras.

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