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Barrios ricos y zonas turísticas concentran a quienes declaran alquileres

Hace 2 horas
Barrios ricos y zonas turísticas concentran a quienes declaran alquileres

Imagen: El País

En los barrios más ricos y en las zonas turísticas de España se concentra una parte desproporcionada de quienes declaran ingresos por alquiler en el IRPF. En varios códigos postales de renta alta, más del 30% de los contribuyentes reconoce ganancias inmobiliarias.

Los caseros no están repartidos de forma homogénea por el mapa español: se concentran sobre todo en los barrios más acomodados y en los enclaves turísticos, donde la propiedad inmobiliaria genera rentas con mucha más frecuencia que en el resto del país. Según informó El País, en los códigos postales más pudientes más del 30% de los contribuyentes declara ganancias inmobiliarias en el IRPF, una fotografía que ayuda a entender quién se beneficia del mercado del alquiler y desde dónde se captura esa renta.

El dato apunta a una realidad conocida pero poco cuantificada con tanta claridad: la vivienda no solo es un bien de uso, sino también una fuente de ingresos concentrada en los segmentos con más patrimonio. Que el porcentaje de personas con ganancias por alquiler sea tan alto en las áreas de mayor renta revela una acumulación de activos en manos de hogares ya favorecidos por el valor de sus inmuebles, mientras buena parte de la población queda al margen de ese flujo de ingresos o directamente atrapada en la subida de precios.

La relevancia política y social del hallazgo es evidente. En un país donde el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas para jóvenes, familias trabajadoras y clases medias, la distribución geográfica de los caseros retrata una desigualdad estructural: quienes poseen propiedades en las zonas más caras o con más demanda turística no solo mantienen patrimonio, sino que además extraen rentas recurrentes. Ese desequilibrio alimenta el debate sobre fiscalidad, regulación del alquiler y modelos de uso de la vivienda, especialmente en ciudades y destinos donde la presión inmobiliaria expulsa a residentes permanentes.

Más allá de la estadística, la conclusión es incómoda pero clara: el mercado del alquiler en España no se sostiene solo sobre contratos y precios, sino sobre una geografía de la riqueza muy definida. Allí donde la vivienda vale más y la demanda es más fuerte, también se acumulan los ingresos declarados por arrendamiento. Y eso deja una pregunta de fondo: cuánto de la crisis habitacional tiene que ver con escasez de oferta y cuánto con una distribución profundamente desigual de la propiedad.

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