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Choque aéreo en Grecia agrava la crisis de incendios forestales en el golfo de Corinto

Hace 3 horas

Dos helicópteros chocaron en pleno vuelo durante las labores contra los incendios forestales en el golfo de Corinto, Grecia. Cuatro personas fueron rescatadas con heridas y el país mantiene la máxima alerta por múltiples focos activos.

El combate contra los incendios forestales en Grecia dejó este domingo una escena crítica y peligrosa en el pequeño pueblo costero de Psathas, en el golfo de Corinto: dos helicópteros chocaron mientras participaban en las operaciones de extinción. El accidente ocurrió en una zona ya golpeada por el avance de las llamas y obligó a activar una respuesta de emergencia que, según informó clarin colombia, terminó con cuatro personas rescatadas con heridas, dos de ellas inconscientes.

De acuerdo con la información disponible, los equipos aéreos estaban operando en medio de un escenario especialmente complejo, con varios focos activos y condiciones que mantenían a las autoridades en máxima alerta. El choque entre las aeronaves no solo interrumpió una tarea esencial para contener el fuego, sino que expuso de forma brutal el nivel de riesgo al que se enfrentan los cuerpos de emergencia cuando intentan frenar incendios de gran velocidad en terrenos difíciles y con visibilidad comprometida.

Más allá del hecho puntual, el episodio vuelve a poner sobre la mesa una realidad que se repite con cada temporada de incendios en el Mediterráneo: los recursos para combatir el fuego trabajan al límite, muchas veces en simultáneo sobre múltiples frentes, mientras el calor, el viento y la topografía convierten cada maniobra en una operación de alto riesgo. Grecia, como otros países de la región, arrastra desde hace años una combinación peligrosa de temperaturas extremas, sequía y masificación de incendios que desbordan la capacidad de respuesta local y obligan a desplegar medios aéreos y terrestres bajo una presión constante.

El impacto del accidente trasciende el episodio aeronáutico. En zonas como Psathas, donde el fuego ya había causado estragos, cada minuto de retraso en la extinción puede traducirse en nuevas pérdidas materiales, evacuaciones y mayor exposición para la población. Para la gente de a pie, especialmente en comunidades costeras y rurales, lo que ocurre en Grecia es un recordatorio de que la emergencia climática ya no se mide solo en hectáreas quemadas: también se mide en vidas en riesgo, en rescates desesperados y en la fragilidad de los equipos enviados a contener un desastre que, por momentos, supera la capacidad humana de respuesta.

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