Política

Cabal arremete contra Francia Márquez y reaviva el debate sobre su papel en el Gobierno

Hace 2 horas

María Fernanda Cabal arremetió contra Francia Márquez tras su mensaje de despedida, acusándola de no haber dejado gestión real en el Gobierno Petro. La vicepresidenta, por su parte, defendió su paso por el Ejecutivo y dijo que seguirá trabajando por sus causas.

La despedida pública de Francia Márquez abrió un nuevo frente político en el Gobierno de Gustavo Petro: mientras la vicepresidenta salió a defender su paso por el Ejecutivo y aseguró que seguirá comprometida con sus causas, la senadora María Fernanda Cabal respondió con una crítica frontal que volvió a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para la Casa de Nariño: ¿qué balance real deja la segunda figura del poder en Colombia?

La controversia surgió a partir del mensaje de cierre de Márquez, en el que reivindicó su permanencia en la política y su intención de continuar trabajando por las causas que ha defendido antes y durante su paso por la Vicepresidencia. Cabal, una de las voces más duras de la oposición, aprovechó ese mensaje para lanzar una acusación política de fondo: sostuvo que Márquez no gobernó, pero sí habría disfrutado de los privilegios del cargo, una frase que busca reducir su gestión a una presencia simbólica sin resultados visibles. El intercambio, según reportó El Tiempo - Política, refleja además el nivel de polarización que sigue marcando el debate alrededor del Gobierno Petro.

Más allá del choque personal, el episodio revela una tensión mayor: la distancia entre las expectativas que generó la llegada de Francia Márquez al poder —como símbolo de representación histórica para sectores afro, populares y excluidos— y la dificultad del Gobierno para convertir ese simbolismo en resultados concretos y medibles. En Colombia, donde la ciudadanía suele juzgar con severidad la utilidad real de los altos cargos, la discusión no es menor: si una vicepresidenta no logra traducir su capital político en política pública, el desgaste termina siendo inevitable. Y si desde la oposición se instala la idea de que su papel fue decorativo, el golpe no solo es contra Márquez sino contra el relato de transformación con el que Petro llegó al poder.

El intercambio también deja ver que, incluso al salir de la primera línea institucional, Francia Márquez seguirá siendo un activo político disputado: para el petrismo, una figura que encarna representación y resistencia; para la oposición, un ejemplo de promesa incumplida. En un país donde la memoria política se mueve rápido pero los resultados tardan, el verdadero juicio sobre su paso por el Gobierno no lo dictará un trino ni una frase lapidaria, sino la capacidad de demostrar si su presencia en el poder dejó algo más que una disputa narrativa.

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