Economía colombiana creció 3,5% en el segundo trimestre de 2026, empujada por elecciones y Mundial

Imagen: infobae colombia
La economía colombiana avanzó 3,5% entre abril y junio de 2026, impulsada por el mayor dinamismo asociado al ciclo electoral y al impacto del Mundial. El Dane también reportó un crecimiento de 1,3% frente al primer trimestre y de 2,9% en el acumulado semestral.
La economía colombiana cerró el segundo trimestre de 2026 con un crecimiento de 3,5% frente al mismo periodo del año anterior, una señal de mayor actividad que estuvo asociada, según el cuadro oficial, al empuje que dejaron las elecciones presidenciales y el Mundial. En la comparación desestacionalizada, el Producto Interno Bruto avanzó 1,3% entre abril y junio frente a enero-marzo, lo que confirma que el país venía de una primera mitad de año con mejor tracción de la que muchos analistas esperaban.
De acuerdo con el Dane, el desempeño acumulado del semestre fue de 2,9%, una cifra que ayuda a leer el momento de la economía con más calma: no se trata de un salto extraordinario, pero sí de una expansión sostenida en medio de un entorno político y social marcado por alta atención pública y por eventos que movieron consumo, publicidad, transporte y actividad comercial. Ese tipo de repuntes suelen concentrarse en algunos sectores y no siempre se traducen de manera uniforme en empleo, inversión o poder adquisitivo para los hogares.
Lo relevante aquí es el contexto. Las elecciones presidenciales suelen reordenar el gasto, acelerar decisiones empresariales y aumentar la circulación de recursos en campañas, medios, logística y servicios asociados. A eso se sumó el Mundial, que normalmente impulsa ventas en bares, restaurantes, comercio minorista, telecomunicaciones y plataformas de entretenimiento, además de generar un efecto psicológico de mayor consumo. Sin embargo, este tipo de jalones coyunturales no reemplazan los factores de fondo que realmente determinan la salud de una economía: inversión productiva, confianza empresarial, inflación, tasas de interés y capacidad del Estado para sostener reglas claras. Por eso, aunque el dato del segundo trimestre es positivo, todavía habrá que mirar si el impulso fue una ráfaga temporal o el inicio de una recuperación más consistente.
Para los colombianos de a pie, la pregunta clave no es solo cuánto creció el PIB, sino si ese crecimiento se siente en la calle. Una economía que sube 3,5% puede seguir dejando rezagos en empleo formal, ingresos reales y costo de vida si el rebote depende más del calendario político y deportivo que de una mejora estructural. El dato del Dane abre una ventana de optimismo, pero también deja una advertencia: el país necesita que el crecimiento deje de depender de picos eventuales y empiece a sostenerse sobre bases más sólidas.



