EE. UU. trata de calmar al mercado mientras sube la tensión en el estrecho de Ormuz

Imagen: BBC Mundo
Washington insiste en que el estrecho de Ormuz sigue abierto pese al cruce de ataques con Irán, en medio de la tensión generada por el ataque a un buque chipriota en una de las rutas marítimas más sensibles del mundo. La disputa reaviva el temor a una crisis energética y comercial de alcance global.
Estados Unidos afirmó que el estrecho de Ormuz continúa operando con normalidad, incluso mientras escala el intercambio de ataques con Irán y crece la preocupación por la seguridad de una de las arterias marítimas más estratégicas del planeta. La declaración llega después del ataque contra un buque de bandera chipriota que transitaba por esa ruta, un episodio que volvió a poner bajo la lupa la vulnerabilidad del comercio internacional en el golfo Pérsico.
De acuerdo con la información difundida por BBC Mundo, el incidente marítimo encendió las alarmas porque el estrecho de Ormuz concentra el paso de una parte sustancial del petróleo que se exporta por vía marítima a nivel global. Cuando allí hay tensión, el efecto no se queda en la región: se traslada a los mercados energéticos, al costo del transporte y, en última instancia, al bolsillo de consumidores y empresas en distintos países, incluidos Estados Unidos y economías dependientes de la energía importada.
El punto de fondo es que Ormuz no es solo un corredor geográfico; es un termómetro de la relación entre Washington y Teherán. Cada episodio de violencia en esa zona reaviva el riesgo de una escalada mayor, y la sola posibilidad de interrupciones, aunque sean parciales o temporales, basta para sacudir los precios del crudo y tensar las cadenas de suministro. En ese escenario, la insistencia estadounidense en que la vía permanece abierta busca transmitir control y disuasión, pero también evidencia que el margen de error es mínimo. Si la confrontación continúa, el verdadero costo no lo pagarán solo los gobiernos enfrentados, sino los mercados globales y millones de personas expuestas a nuevas presiones inflacionarias.



