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Estados Unidos estudia dar al Comando Sur la conducción de la crisis en Haití

Hace 4 horas

La Casa Blanca evalúa cambiar de manos la respuesta internacional en Haití ante la debilidad de la misión autorizada por la ONU. Un memo republicano plantea que el Comando Sur tome la conducción operativa para enfrentar a las bandas armadas vinculadas al narcotráfico.

La administración republicana en Estados Unidos estudia una jugada de mayor alcance para Haití: quitarle peso operativo a la misión respaldada por la ONU y trasladar esa responsabilidad al Comando Sur, el brazo militar estadounidense para América Latina. La propuesta surge en un memo interno al que accedió Infobae en exclusiva y refleja una conclusión cada vez más difícil de esquivar en Washington: la respuesta internacional contra las bandas armadas haitianas no ha tenido la capacidad ni la velocidad que la crisis demanda.

De acuerdo con ese documento, la misión represiva ordenada por el Consejo de Seguridad quedó corta frente a la expansión territorial y al poder de fuego de los grupos criminales, que han convertido a Puerto Príncipe y otras zonas del país en escenarios de control armado, extorsión y desplazamiento. La administración republicana plantea entonces “trasladar la conducción operativa” al SOUTHCOM, una señal de que en la Casa Blanca hay dudas profundas sobre la arquitectura actual y sobre la utilidad de mantener una fórmula dominada por la burocracia multilateral cuando el deterioro en Haití avanza a ritmo de emergencia.

El debate no es menor. Haití lleva años atrapado entre el colapso institucional, la inseguridad extrema y la incapacidad de la comunidad internacional para imponer condiciones estables sobre el terreno. La ONU aprobó una misión para apoyar a las autoridades haitianas, pero su alcance ha sido cuestionado desde el inicio por la falta de tropas suficientes, reglas de intervención limitadas y una dependencia excesiva de contribuciones externas. En ese vacío crecieron las bandas, que no solo disputan barrios y rutas, sino que también operan como actores del narcotráfico regional, un problema que conecta la crisis haitiana con la seguridad del Caribe y con los flujos criminales que terminan afectando a Estados Unidos, República Dominicana y otros países vecinos.

Si prospera la idea de entregar el timón al Comando Sur, Washington estaría reconociendo que el esquema actual no alcanza para contener una crisis que ya dejó de ser local. El cambio también abriría preguntas políticas y diplomáticas: qué papel tendría la ONU, quién asumiría los costos de una operación más dura y cómo se evitaría que una intervención militar termine atrapada en el mismo pantano de inestabilidad que busca resolver. En el fondo, el memo deja claro que Haití volvió a convertirse en una prueba de fuego para la política exterior estadounidense en el hemisferio: o se reordena la estrategia, o el vacío seguirá siendo ocupado por las bandas.

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